Por  Tito Olivo

En estos días, he oído a muchos hacedores de opinión pública diciendo que, nuestras economías, Centroamericanas y  Caribeñas, no se verán afectadas por las medidas establecidas por Donald Trump desde la presidencia norteamericana. Plantean que muy especialmente la nuestra quedará fuera de estas medidas, debido a que nuestro país en particular, ha venido teniendo déficits en la balanza comercial dentro de la balanza de pago, con los Estados Unidos.

Para ellos, el conflicto de Trump es con México, por el problema del déficit constante que tiene con este país, en sus transacciones comerciales, y por el incoveniente de los carteles de la drogas,  así como con 7 países musulmanes, por la amenazas latente a que, algunos de sus ciudadanos hagan actos de terrorismo en el territorio norteamericano; agregando que, muy por el contrario, nosotros nos veremos favorecidos por la anulación del TPP de parte de Estados Unidos, porque saca a Vietnam de circulación que tienes precios más competitivos que los nuestros en el área textil. Cuan equivocados están.

Estas personas, no tienen un conocimiento cabal de la realidad, y digo esto, porque aunque es real que la firma del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica conocido por sus siglas en inglés como TPP, nos perjudicabas a los que nos encontramos en el DRCAFTA, que es el tratado de libre comercio de República Dominicana, y Centro América con los Estados Unidos, por el lado de los tejidos vietnamita, debido a sus bajos precios, y por medio del TPP, podían entrar sin impuestos o con muy bajos impuestos a EU, perjudicando a todas las empresas de Zona Franca de textil principalmente, del área del DRCAFTA de la que formamos parte. Pero existen otros elementos por los cuales nosotros seremos ampliamente perjudicados por las medidas aplicadas por Trump, y que nos haces mucho más daños que, el que nos podías hacer el TPP. Estos son: reducción de las remesas por deportaciones, y por disminución de entrega de nuevas visas de residencias, caída de las exportaciones debido a altos aranceles aduanales y disminución de la inversiones de empresas norteamericana en nuestros países.

Nuestras naciones,  Centroamericanas y Caribeñas, desde inicios de los 60s por múltiples razones,  hemos venidos teniendo migraciones constante hacia los Estados Unidos, y esto ha actuado como una válvula de escapé a la realidad socio económica que viven nuestros pueblos. Por un lado estas migraciones actúan enviando remesas que, han venido a ser  parte importante en la dinamización de nuestras economías, debido a que eleva el nivel de ingresos de las personas que residen en nuestros países, permitiéndoles incrementar la demanda efectiva, y por el otro saca de nuestros territorios una cantidad importante de gentes que estaban desempleados, y si estaban laborando, era con empleos de mala calidad, donde las remuneraciones eran muy bajas.

Desde 1970 hasta el 2016 en 46 años el país más favorecidos  de Centro América y del Caribe, por visas de trabajo, ha sido Cuba con 1,914,137, cifra que incluye también las visas otorgadas a los refugiados, bajo la ley de ajuste cubano; este remanente de la guerra fría fue derogado por Obama en su última faceta “pie seco, pie mojado”, el pasado 12 de enero. El segundo país ha sido República Dominicana con un total de 1,304,989 residencias permanentes.

En cuanto a las remesas que, más de un millón de dominicanos radicado fuera del país, hacen al nuestro, tenemos registrados por el Banco Central, en el periodo que va desde el 2010 al 2015, la suma de  25,530.7 millones de dólares, donde más del 90% de esos ingresos vienen de Estados Unidos. Ahora bien que va a pasar en nuestra economía, cuando las remezas se reduzcan, debido a la deportaciones masivas, y también por la disminución de entrega de visas de residencias; entiendo que esto se va a reflejar negativamente en la economía nacional, pero así como los dominicanos hemos sido beneficiados de esta situación, los demás países del área también lo han sido y sufrirán las mismas consecuencias que nosotros.

Para reafirmar lo que decimos, el periódico el país nos trae la información de que, él presidente de Estados Unidos ha ordenado elaborar un vasto plan de acción contra los sin papeles. Acelerar y ampliar las expulsiones inmediatas, devolver automáticamente a los mexicanos sorprendidos en la frontera, reclutar miles de nuevos agentes y hasta perseguir penalmente a los padres que traigan a sus hijos.

Pero el problema no se queda solamente en los deportados, es mucho más profundo, y es que las visas de residencias se van a reducir, es toda una política xenófoba para disminuir la cantidad de latinos en USA, y el que no lo crea que, vea a quien fue que Trump escogió como procurador general que, fue a nada más y nada menos que a Sessions, con toda una cultura de xenofobia.

El fiscal general Sessions, es el mismo que en 2006 dijo en el Senado de E.U que: “El 95% de los inmigrantes que vienen de República Dominicana a Estados Unidos son, aprobados por vínculos familiares, iniciando una migración en cadena basada en preferencias de familia; casi nadie viene porque tiene una habilidad demostrable, que nos beneficie, y que indicaría su probable éxito en nuestra sociedad” y añadió “están creando documentos falsos, y los matrimonios fraudulentos, no son perseguidos o castigados en ese país.

Pero a todo esto, hay que añadirle la caída de las exportaciones, y de la inversiones de empresas norteamericana en nuestros países, lo cual necesariamente se reflejará en una disminución del empleo, una depreciación de nuestras monedas, generando inflación.

Para Trump el problema de la economía norteamericana es debido a la gran cantidad de emigrantes que hay, y no es así. El problema viene por un lado, debido a la elevación de la composición orgánica del capital como decía Marx, por el alto nivel tecnológico que se da en la robotización de las industrias, donde se reduce drásticamente la fuerza laboral, teniendo esto una incidencia en la caída de la demanda efectiva, y por el otro las grandes inversiones norte americanas además de las tecnológicas, ya no es en la industria, sino en el área de los servicios, sobre todo en el área financiera, donde se ha desarrollado todo un entramado de capital especulativo que, sus beneficios vienen de especular en la bolsa, no por el desarrollo de ningún trabajo productivo.

Con Trump este capital especulativo, tenderá a expandirse debido a la desregularización bancaria que ha decretado, lo que puede traer otra grave crisis a la economía global como se dio en el 2008. Con la eliminación de la ley Dodd-Frank que, tienes elementos de contención fundamentales para la estabilidad financiera global y de protección a los contribuyentes de las cargas de los rescates de bancos en quiebra”. Esta ley federal fue promulgada tras la crisis de los mercados financieros de 2007 y 2008, donde se admite que podría ser revisada “en algunos artículos en concreto”, pero se advierte que “su derogación total, o el hecho de presentarla como perjudicial es engañoso y muy peligroso”. Pero este será un tema de un nuevo articulo.

Ahora bien, después de explicada la situación es importante definir cual debe de ser nuestra actitud, y creo que, debe de ser, de hacer exactamente lo que está haciendo el presidente Tabare Vazquez, el presidente de Uruguay que, se ha dirigido a China y a Rusia buscando nuevos mercados para sus productos y nuevas inversiones que dinamicen la economía. Los centroamericanos y caribeños debemos de hacer eso y más, debemos de impulsar también la integración latinoamericana donde tenemos unos 625 millones de consumidores.

 

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