Por: Jesús Méndez Jiminián

La primera ley de la amistad es pedir a los amigos cosas honradas y hacer cosas honradas por los amigos”. CICERÓN

La vida tiene miles de maneras de cobrarnos las mentiras. Millones de forma de enseñarnos las verdades. E infinitas acciones para hacernos arrodillar ante Dios cuando queremos injustamente avasallar a los demás con bajezas y mezquindades, que el gran escritor francés Victor Hugo definió como “las miserias humanas” en su famosa obra “Los Miserables”.

Perth Amboy, en el estado de New Jersey, vivió recientemente momentos difíciles, aterrorizantes, macabros y humillantes sólo comparables a los que vemos en películas de terror o en las pasadas dictaduras militares de Latinoamérica. Muchos de sus ciudadanos con derecho al voto fueron sometidos a interrogatorios tortuosos; vejados de este derecho universal y cuestionados injustamente de ¡hasta por quién votaron! Cosa insólita en una democracia como la norteamericana.

Y, todo lo anterior, sólo por hacerle de ver al pueblo de Perth Amboy, que en el llamado “Team de la alcaldesa” hay dinero, olor a poder y voluntad para comprar conciencias a cualquier precio con sólo pedir un deseo…Pero, la justicia de Dios es ley divina entre los hombre.

Lo ocurrido en las pasadas elecciones de mayo 12 (repetidas por decisión judicial), para el Concilio de la ciudad, y elegir entre dos candidatos al que representaría a sus conciudadanos, deja una gran lección a la vista de todos para el llamado “Team de la alcaldesa”: Sencillamente “le crecieron las narices como a Pinocho”.

Y, la otra lección para el candidato perdedor en la ocasión, por el llamado “Team de la alcaldesa” es: el de dos derrotas y un estrepitoso fracaso difícil de superar en el terreno político, y quizás, en el de las relaciones humanas por las heridas profundas dejadas en muchos, incluida la comunidad dominicana.

El autor es escritor dominicano

Perth Amboy, NJ

Mayo 17, 2015

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