“Hagamos sobre el mar, a sangre y cariño, lo que por el fondo de la mar hace la cordillera de fuego andino.”

José Martí

Agradezco la invitación cursada por el compañero y amigo José Javier Colón Morera, como Director de la Sección de Ciencias Políticas de esta Institución, el Ateneo de Puerto Rico. Mi saludo personal a su Presidente y miembros de la Junta de Directores, así como mi estrecho abrazo a los compañeros Félix Ojeda Reyes y Antonio Gaztambide Géigel con quienes me honro en compartir esta actividad.

Nos convoca esta tarde en la cual se conmemora el 159 Aniversario del natalicio del Apóstol de la Independencia de Cuba, José Julián Martí Pérez, contribuir a la formulación de una reflexión sobre el acariciado y soñado proyecto de unidad de las Antillas. Se trata del proyecto esbozado durante el Siglo XIX en su ideario político por Martí, como también, expuesto a lo largo de sus vidas por Ramón Emeterio Betances y Eugenio María de Hostos. Para ellos, la idea de la unidad de las Antillas en un todo político, no sólo fue el punto de partida en una visión integradora de la lucha contra la dominación española y por la independencia de Cuba, Dominicana y Puerto Rico; sino además, una necesidad apremiante para su futuro desarrollo económico, político y social como elemento nivelador entre Estados Unidos y América Latina.

Es ése el ¨fiel de la balanza¨del cual nos habla Hostos y Martí, y que en palabras del Dr. Marcos Reyes Dávila, poeta y hostosiano de corazón, Director de la Revista ¨Exégesis¨, es la expresión con la cual Hostos ¨distingue y separa el norte anglosajón, el sur latino, y las antillas, punto medio, frontera de encuentro, de las dos grandes masas continentales.¨

Permítanme, pues, traer dentro del marco de esta discusión algunos planteamientos esbozados por estos patriotas a partir del desarrollo de la lucha independentista en Puerto Rico y Cuba sobre la idea de la unidad de las Antillas.

LA UNIDAD ANTILLANA EN MARTÍ

José Martí, en su ensayo Las Antillas y Baldorioty Castro escrito el 14 de mayo de 1892 en el periódico ¨Patria¨, en referencia a nuestro prócer Román Baldorioty De Castro, indica su visión sobre el carácter integrador del resultante de la lucha por la independencia de las dos Antillas aún sujetas al yugo colonial español. Al expresarse, toma en consideración el apetito imperialista de Estados Unidos frente a las tres Antillas de habla hispana. Nos dice el Apóstol cubano:

¨No parece que la seguridad de las Antillas, ojeadas de cerca por la codicia pujante, dependa tanto de la alianza ostentosa y, en lo material, insuficiente, que provocase reparos y justificara la agresión como de la unión sutil, y manifiesta en todo, sin asidero de la provocación confesa, de las ideas que han de sostenerse juntas, o juntas han de desaparecer, en el recuento de los pueblos libres. Por la rivalidaridad de los productos agrícolas, o por la diversidad de hábitos y antecedentes, o por el temor de acarrearse la enemiga del vecino hostil, pudieran venir a apartarse, en cuanto cayese en forma cerrada su unión natural, las tres islas que, en lo esencial de su independencia y en la aspiración del porvenir, se tienden los brazos por sobre los mares, y se estrechan ante el mundo, como tres tajos de un mismo corazón sangriento, como tres guardianes de la América cordial y verdadera, que sobrepujará al fin a la América ambiciosa, como tres hermanas… Las tres Antillas que han de salvarse juntas, o juntas han de perecer, las tres vigías de la América hospitalaria y durable, las tres hermanas que de siglos atrás se vienen cambiando los hijos y enviándose libertadores, las tres islas abrazadas de Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo.¨

En ocasión de conmemorarse el tercer año de la fundación del Partido Revolucionario Cubano, en escrito titulado El alma de la Revolución, y el deber de Cuba en América, Martí escribe sobre el papel nivelador que le corresponde a estas tres islas, colocadas por la geografía entre dos grandes continentes. En uno, se asienta un país ansioso por colocar a todo el Hemisferio bajo su tutela; en otro, con un origen latino común, emancipado del yugo colonial que aún se asienta en las Antillas, existe el resultado fragmentado de lo que fue o pudo ser en un momento dado en sus primeros años de independencia, el fruto de un proyecto integrador. La percepción martiana en ese momento, se inscribe en el mismo concepto que ya durante la década de 1870 había trazado Hostos cuando se refirió a las Antillas como el ¨fiel de la balanza¨. Así Martí nos indica:

¨En el fiel de América están las Antillas, que serían, si esclavas, mero pontón de guerra de una república imperial contra el mundo celoso y superior que se prepara ya a negarles el poder–mero fortín de la Roma americana; –y si libres– y dignas de serlo por el orden de la libertad equitativa y trabajadora –serían en el continente la garantía del equilibrio, la de la independencia para la América española aún amenazada y la del honor para la gran república americana del Norte, que en desarrollo de su territorio –por desdicha feudal ya, y repartido en secciones hostiles– hallará más segura grandeza que en la innoble conquista de sus vecinos menores, y en la pelea inhumana que con la posesión de ellas abriría contra las potencias del orbe por el predominio del mundo. –No a mano ligera, sino como con conciencia de siglos, se ha de componer la vida nueva de las Antillas redimidas. Con augusto temor se ha de entrar en esa grande responsabilidad humana. Se llegará a muy alto, por la nobleza del fin; o se caerá muy bajo, por no haber sabido comprenderlo. Es un mundo lo que estamos equilibrando: no son sólo dos islas las que vamos a libertar.¨

Como Bolívar, Martí advirtió en sus escritos que las Antillas constituían una especie de trampolín desde el cual Estados Unidos pretendería extender sus dominios al resto de América Latina. Por esto, en las Antillas, veía el muro de contención a la expansión imperialista sobre la América hispana y en la independencia de Cuba la manera de “impedir a tiempo…que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos.”

Se trata, en todo caso, de concebir las tres Antillas unidas, tal y como lo expresara en su escrito titulado El Convite a Puerto Rico, cuando indicó, en relación a nuestra patria y Cuba:

¨Unas son en el porvenir, como lo han sido unas en el pasado, el alma de Lares y el alma de Yara. Unos son hoy en la preparación, como fueron ayer en la cárcel y el destierro, los cubanos y puertorriqueños. Unos han de ser en la acción, para acelerar, con el esfuerzo doble, la libertad común.¨

Para Martí, la idea de la unión de las Antillas evocaba el sueño bolivariano de integración latinoamericana. Al igual que Bolívar cuando convocó al Congreso Anfictiónico en Panamá, recordando aquella Liga Anfictiónica de la Grecia Antigua que hizo las veces de instancia integradora de las ciudades/estado, Martí veía en el futuro de las Antillas el resplandecer que tuvieron en el pasado aquellas ciudades griegas. Como Bolívar en su idea integradora de América Latina, Martí propulsaba el ideario de que las Antillas hicieran ¨por debajo de la mar¨, lo que por encima del mar hacía la Cordillera Andina con los pueblos suramericanos: fundirlos en un todo.

Ese sueño de Martí toma forma en los aportes hechos por el dominicano Máximo Gómez en la conducción militar de la guerra necesaria iniciada en 1895; en los esfuerzos y aportaciones de figuras como Betances y Hostos a la causa de la independencia de Cuba; y en la sangre generosa derramada por cubanos, puertorriqueños y dominicanos en la lucha por la independencia cubana.

Finalmente, recordemos lo indicado en Martí en su carta a Federico Henríquez y Carvajal, fechada en Montecristi el 25 de marzo de 1895, en la cual le indica: ¨Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, y el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán y fijarán el equilibrio del mundo.¨

LA UNIDAD ANTILLANA EN BETANCES

Sobre la idea de la unidad antillana en Ramón Emeterio Betances, tenemos entre nosotros el beneficio de contar con quien considero es la principal autoridad en Puerto Rico en la investigación del pensamiento del Padre de la Patria. El compañero Félix Ojeda Reyes ha indicado en su ensayo Betances, Meriño, Luperón: profetas de la Antillana, combatientes de nuestra libertad, que el Padre de la Patria puertorriqueña vivió ¨enamorado del proyecto confederativo antillano.¨ Traza lo que llama ¨antillanismo militante¨ en Betances a principios de la década de 1860, definiéndolo como la ¨premisa estratégica más importante¨ de su pensamiento político.

Ya desde la década de 1860 encontraremos referencias en los escritos de Betances en los cuales este puertorriqueño, hijo de padre dominicano, se refiere a la lucha iniciada por puertorriqueños y cubanos como al ¨porvenir de la República de las Antillas¨. Tal es la expresión contenida en su Proclama de 11 de abril de 1869.

En Betances, la lucha por la consecución de la independencia de Cuba y Puerto Rico eran partes dentro de un todo. Se trata de una concepción presente, tanto durante los años de desarrollo en Cuba de la Guerra Grande de 1868 a 1878, como al final del siglo, durante los años de la ¨guerra necesaria¨ inspirada por José Martí. Veamos.

Como indicáramos antes en relación a Martí, desde muy temprano, Betances avizoró el interés de Estados Unidos en la anexión de Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico. Así lo expresaba en su escrito publicado en París el 10 de abril de 1874 bajo el título de Cuba Insurrecta, donde expone:

¨Bajo el punto de vista militar y político, se han invocado muchas razones con el objeto de demostrar la necesidad para los Estados Unidos –nunca para Cuba–, de la anexión de la Antilla: o, por mejor decir, y entendámoslo así de una vez de las Antillas: Cuba, Santo Domingo y Puerto Rico.¨

De lo anterior se desprende, por demás, que estará implícito en Betances la necesidad de enfrentar los planes de anexión de Estados Unidos sobre las Antillas con la fuerza que sumaba la unidad en la lucha de tales islas. Por eso, al referirse a la lucha que en esos momentos se libraba en Cuba, lo hacía con un llamado a ¨precipitar la independencia de Cuba para prepararla al brillante porvenir que la espera¨. Ese porvenir no era otro que el ideario de las Antillas independientes.

En el ensayo publicado por el amigo y compañero Félix Ojeda Reyes, al cual ya hemos hecho referencia en estos breves comentarios, figura la referencia a una carta enviada por Betances a Lola Rodríguez de Tió el 28 de agosto de 1891. Nos dice el compañero Félix Ojeda que Betances consideró la utilización del territorio dominicano para allí crear ¨una base de apoyo en donde habrían de montarse las expediciones que liberarían a Cuba y Puerto Rico del coloniaje español¨. La carta indica también, lo siguiente:

¨Ah ¡si la Junta Revolucionaria de Nueva York…hubiera querido comprender mi plan! Hacer entrar á Sto. Domingo en la revolución i tener la bandera en el mar: sublevar luego á Pto. Rico i luchar las tres islas juntas…no! eso no es delirio; i todavía lo creo que si se hubiera hecho esa combinación tan fácil entonces hoi serían independientes las dos Antillas.¨

Indica el compañero Ojeda Reyes que se desconoce si en algún momento este proyecto fue del conocimiento de Martí.

Durante los meses decisivos en la contienda cubana, en una carta que le escribiera Betances a Tomás Estrada Palma el 27 de mayo de 1898, le advertía:

¨Me parece razonable pensar que la libertad de Cuba, sin la de Borinquen, no será mas que media independencia, y esto por pocos años solamente.¨

Más adelante, en otra carta, escrita también a Estrada Palma el 23 de junio de 1898, le recordaba:

¨Como yo no he separado un solo día, la causa de Pto. Rico de la de Cuba– y van ya cincuenta años (1848–1898) me parece que trabajar por una es trabajar por la otra; y me es difícil renunciar a este hermoso sueño.¨

Consumada la entrada de Estados Unidos en la guerra librada por Cuba y España, en una entrevista hecha por Luis Bonafoux a Betances, en la cual le reconoce a nuestro patriota ser quien ¨concibió e inició la idea de la Confederación de las Antillas¨, Betances le manifiesta las siguientes palabras:

¨…Cuba debe ser independiente, y en mi concepto, el porvenir de nuestros países está en la Confederación de las grandes Antillas,que pueden formar una nación marítima de 25 millones de habitantes. Yo he dicho que Lord Gladstone aprobaba la idea y que Inglaterra consentiría en hacer entrar en ella la isla de Jamaica. Si España hubiera querido, ya habría obrado en favor de esa solución, que le hubiese procurado grandes ventaja en toda América.¨

LA UNIDAD ANTILLANA EN HOSTOS

La unidad política de las Antillas en el pensamiento de Eugenio María de Hostos tiene su base muy temprano en el desarrollo de sus ideas cuando como estudiante en Madrid, ya postulaba la idea de una integración política entre España y sus ex colonias en América. Estas ideas, expuestas por Hostos durante un discurso pronunciado el 20 de diciembre de 1868 en el Ateneo de Madrid, es la misma a la cual se refiere el Maestro Hostos en carta escrita a su amigo Manuel Guzmán Rodríguez el 13 de junio de 1902, en el ocaso de su vida. Allí le dice:

¨Hace cuarenta años menos dos, que empecé en ´La Peregrinación de Bayoán´ la triste obra de previsor solitario, previendo la posibilidad de una unión de pueblos ibéricos de ambos mundos y hoy, cuando ya es inútil y es contraproducente esa unión, es cuando a esos desgraciados se les ocurre empezar a fabricarla en el vacío.¨

Nos dice Pedro Pablo Rodríguez, investigador del Centro de Estudios Martianos de La Habana, Cuba que los sucesos desatados en Cuba luego del Grito de Yara y aquellos otros acaecidos en Puerto Rico a raíz del Grito de Lares en 1868, llevan a Hostos a una ¨ruptura total con sus orígenes reformistas y su asunción de la vía armada como camino para alcanzar la independencia y la verdadera unión antillana.¨ De acuerdo con Rodríguez, en aquella propuesta inicial de Hostos se encontraba su ¨plan confederal entre las Antillas y España.¨

El Dr. Marcos Reyes Dávila, en su escrito titulado Antillanía: el fiel de la balanza, nos indica que aquella propuesta inicial hostosiana fue ¨una forma de federación hispánica que reconociera la soberanía de las provincias españolas y de las Antillas que España mantenía aún sujetas a su dominio en la segunda mitad del Siglo XIX.¨

Más allá de la extensión integradora de la propuesta inicial hostosiana, la cual definitivamente si aspiraba a integrar los pueblos iberoamericanos, incluiría no solo a las Antillas sino también las ex colonias advenidas a la independencia en América luego de las guerras de independencia de inicios del Siglo XIX, lo cierto es que la propuesta de una “Confederación” o de una “Federación” adquiere dimensiones distintas en la formulación política de una propuesta de integración política para las Antillas.

Y es que jurídica y políticamente hablando, los conceptos ¨federación¨ y ¨confederación¨, aunque aparentemente suenen similares, su contenido es distinto. Tanto en Betances como en Hostos, la propuesta política tiene más elementos de una confederación de las Antillas, donde las identidades de cada una de éstas se mantenga, aunque en la formulación de la propuesta política y económica, por mencionar algunas de las más importantes instancias de integración, se concentren determinadas competencias delegadas dentro de un poder central estatal. Esta discusión, sin embargo, a pesar de su importancia, requiere un espacio propio de análisis.

En un texto escrito en Nueva York el 24 de octubre de 1874, ya Hostos deja claro lo anterior cuando, abogando por una independencia nacional vinculada con la independencia de Cuba y Puerto Rico, de las Antillas y de América Latina, vistas las mismas como parte de un todo, indica:

¨Soy puertorriqueño, y quiero a mi patria, y a ese amor por ella debo cuanto he querido hacer, cuanto he hecho, cuanto he pensado, sentido, ideado, imaginado, soportado y sufrido. Pero por lo mismo que amo a mi patria y quiero para ella lo que desde niño he querido; por eso mismo debía amar a Cuba y querer para ella lo que para mi pobre Isla. Queriendo dignidad, independencia, libertad y civilización para ambas, debía querer para toda la parte latina del continente lo mismo que deseaba para las Antillas.¨

Dentro de la estructura de pensamiento de Hostos, sin embargo, a la vez que este afirmaba su visión integradora de las Antillas en un todo, también concebía la individualidad de la patria que le había tocado nacer. Para Hostos ¨patria¨, ¨nación¨ y ¨nacionalidad¨ no eran sinónimos aunque iban de la mano. Mientras la primera la vincula con lo que él mismo denomina ¨punto de partida¨, que en un plano ético va de lo particular a lo universal y de lo universal a lo específico, donde está presente el deber, el respeto del derecho humano, el acatamiento de la justicia universal; el patriotismo de la libertad, el de la razón, el del progreso, en suma el del beneficio para la humanidad; la nación constituye un concepto jurídico y la nacionalidad una institución natural.

Tal noción de “patria” en Hostos, en alguna medida, empalma también con la noción martiana cuando el Apóstol cubano nos dice: “[P]atria es algo más que opresión, algo más que pedazos de terreno sin libertad y sin vida, algo más que derecho de posesión a la fuerza. Patria es comunidad de intereses, unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas.” Es por esta noción que Martí indica que “los pueblos no se unen sino con lazos de fraternidad y amor.”

Juan Mari Brás, al referirse a la propuesta de integración antillana en Hostos, según expone en su escrito titulado Evolución de la idea antillanista de Hostos hacia el Siglo XXI, haciendo referencia a un trabajo publicado en 1884 en la Revista Científica de Santo Domingo por Hostos, cita del mismo lo siguiente:

¨Lo que puede ser una gran nacionalidad no es la República Dominicana que conocemos. La República puede progresar hasta el punto de organizar sus fuerzas, utilizándolas en su propia civilización, así podría llegar a ser una gran nación. Cuba, si logra salir de las garras españolas, Puerto Rico si quisiera decidirse a salir de ellas, podrían también llegar a ser considerables, Pero ninguna llegar aislada lo que sólo juntas podrían llegar todas.¨

Más adelante, en el mismo escrito, Hostos nos dice:

¨En las Antillas Mayores hay el esbozo de una nacionalidad, y de una nacionalidad tan natural, por inasequible que hoy parezca, y aún por indivisible que sea a tardos ojos, que en ninguna otra ha hecho la naturaleza tanto esfuerzo para patentizar su designio. Cuba, Jamaica, Santo Domingo, Puerto Rico no son sino miembros de un mismo cuerpo, fracciones de un mismo entero, partes de un mismo todo.¨

El propio Hostos nos remacha en sus reflexiones sobre el tema de la unidad de las Antillas ésos elementos integradores en nuestros pueblos, al decir:

¨El grupo que constituyen es tan homogéneo, que para ser en la historia lo que son en la geografía, les bastará organizarse según la naturaleza, obedecer a la naturaleza, constituir políticamente la clara nacionalidad que intrínsecamente constituyen.

A eso se irá, a eso habrá que ir por la fuerza de las cosas, y el día que a eso llegue la sociedad de las Antillas, formará en los tiempos venideros una nacionalidad de un carácter semejante, y tan poderosa y tan prepotente y tan viva y tan insinuante en la civilización universal, como aquella sociedad helénica, que, en la cuna de las sociedades europeas, ocupó en el mundo antiguo, una posición geográfica y comercial que en el mundo moderno no tienen más que las Antillas.¨

Juan Mari Brás no deja de recordarnos que Puerto Rico, en particular lo que conocemos como la “Isla Grande” no es sino la más oriental de las llamadas Antillas Mayores; mientras que nuestras dos “islas municipios”, es decir, Vieques y Culebra, conforman el inicio de las llamadas Antillas Menores. En ese sentido, Puerto Rico es también transición geográfica en la configuración del archipiélago antillano.

En Hostos, además, la formulación de la propuesta de una unidad de las Antillas dentro de un proyecto de Confederación Antillana, iba unida a un plan más ambicioso. De acuerdo con Fernando Ainsa, uruguayo representante en la UNESCO cuando tuvo lugar en Puerto Rico el Primer Encuentro Internacional sobre el Pensamiento de Eugenio María de Hostos, efectuado entre el 2 al 7 de abril de 1989, en su ensayo Hostos y la unidad de América Latina: raíces históricas de una utopía necesaria, indica que la propuesta hostosiana para las Antillas era un eslabón en la cadena que aspiraba a formar parte de una propuesta superior de una Confederación Centroamericana como elemento necesario para lo que denomina “la reconstitución geopolítica del continente.”

Citando directamente de Hostos, nos indica el autor:

¨Si las Antillas llegaran a su independencia en tiempo oportuno, en este gran tiempo en que vivimos, y lograran reconstituirse pronto y atrajera a su círculo de acción al itsmo y las repúblicas centrales, tal vez quedaría eliminada para siempre una de las más formidables incógnitas del porvenir continental. Entonces, el Archipiélago y este pedazo de tierra que une los dos continentes del Nuevo Mundo, adquirirían por la navegación y el cambio aquella rápida fuerza que da la afluencia de los intereses universales hacia un centro.¨

Así las cosas, Hostos contemplaba que, de cara al futuro, ¨la parte del estado de Panamá que corresponde al itsmo, las cinco repúblicas centrales y las tres Grandes Antillas, Cuba Santo Domingo, Puerto Rico, formarán una confederación de estados libres.¨

De acuerdo con Mari Brás, esa idea integradora de las Antillas unidas en Hostos, permite hoy trascender el plano de la formulación hecha en Martí y Betances, concibiendo en la propuesta hostosiana lo que Mari Brás denomina, ¨la versión ampliada de unidad caribeña hacia una entidad multinacional que incluya a todas las naciones de la cuenca…¨

Consumada ya la invasión de Estados Unidos a Puerto Rico, Hostos no abandonó su ideario integrador de las Antillas. Sostuvo en su ensayo El Gobierno Civil para Puerto Rico, frente a aquellos que propulsaban la integración de Puerto Rico con Estados Unidos, que los puertorriqueños formábamos parte de una nacionalidad donde los elementos de territorialidad, geografía e historia constituían los pilares fundamentales. Puerto Rico, decía Hostos, ¨no es un pedazo de Continente en donde radica la población del Norte.¨ Puerto Rico, remachaba, ¨es una isla que ni geográfica ni étnica, ni histórica, ni etimológicamente corresponde al sistema natural de la federación americana.¨ Para Hostos, los puertorriqueños tampoco éramos un conglomerado de ciudadanos estadounidenses viviendo en una isla caribeña, ni una minoría nacional dentro del estado político estadounidense, mucho menos, un conglomerado nacional dentro de la diversidad cultural de Estados Unidos.

CONCLUSIÓN

No son pocas las ocasiones en que la historia nos demuestra que ideas que en su momento no pudieron materializarse, fueron perseguidas, suprimidas o incomprendidas, eventualmente prevalecen.

En los años que nos ha tocado vivir, contrario a los reparos imperiales, las propuestas de integración económica y política en los pueblos latinoamericanos y caribeños, han demostrado no solo su viabilidad, sino también su necesidad. Esfuerzos de integración política, económica e incluso militar, como los que desde América del Sur hoy se desarrollan bajo la UNASUR; esfuerzos de integración económica regionales, como el MERCOSUR, el Pacto Andino, el CARICOM; esfuerzos de integración a partir de la solidaridad entre los pueblos, como es el caso del ALBA; y más recientemente, esfuerzos de integración latinoamericana y Caribeña al margen de la tutela imperial, como es el caso de la CELAC; entre algunos ejemplos de mayor relieve, establecen la corrección de aquellas propuestas que los forjadores de nuestras patrias nos legaron a lo largo del Siglo XIX.

El ideario de integración antillana, tarde o temprano será alcanzado por nuestros pueblos. Estas tres Antillas, junto a los pueblos que las conforman, estas “tres hermanas”, estas “tres vigías de la América hospitalaria” en el decir de José Martí, no habrán de perecer. Por imperativo de sus pueblos, llegará el día en que juntas, definitivamente, habrán de salvarse.

Las crisis en la economía capitalista, es una constante histórica, que  se produce periódicamente, y para salir de ella según Carlos Marx , es por medio de la explotación del trabajo, y no elevando las condiciones de las masas,  al  analizar el comportamiento de la economía a escala global en estos momentos, nos  damos cuenta que  es exactamente lo que viene sucediendo, cuando se ha entrado en un proceso recesivo,  donde los organismos multilaterales plantean, {principalmente en la zona Euro}, la eliminación de conquistas  laborales obtenidas a través del tiempo.
Ahora bien, la crisis es una constante histórica, como hemos definidos anteriormente, produciéndose periodos de auge económico para continuar con un estancamiento, pasar luego una recesión  y después llegar a una depresión, que es el punto más bajo dentro de la crisis, manifestándose , con quiebra profunda de las empresas y una perdida general del empleo.
Con la aplicación del modelo neoliberal,   las crisis en la economía han tendido a profundizarse  y ser recurrente en todo el planeta, ante esta situación creemos que se necesita repensar la economía,  para plantear un nuevo modelo económico de crecimiento armónico con  equidad, y para esto, es necesario hacer un análisis a profundidad, de como se ha estado gestionando la economía en los últimos tiempos, detectar las fallas en la economía a escala global, y  establecer los correctivos de lugar, sin perjudicar a la clase obrera y las personas de menores niveles de ingresos.
Los ciclos económicos no fueron estudiados a profundidad por Carlos Marx, pero es por medio de su pensamiento, que se empieza a tener una mayor claridad sobre este tema. Marx  planteaba que las crisis se producían, cuando  el capitalista en su afán de lucro, elevaba la composición orgánica del capital, para obtener una mayor eficiencia tecnológica, y de esa manera lograr mayores niveles de ganancias. Con la elevación de la composición orgánica de capital, se incrementaba la inversión en maquinaria y equipos, aumentando los costos fijos de las empresas, y esto reducía el nivel de empleo, bajando los costos variables, disminuyendo así la tasa de ganancia del capitalista.
A este análisis Michal Kalecki, economista Polaco, plantea desde una perspectiva marxista, que esa es una verdad al ser analizado  el capital a corto plazo, pero no así al estudiarlo al largo plazo.  Dice Kalecki, que debido al escaso desarrollo del capitalismo, cuando Marx escribió el Capital, este no había tenido tiempo de analizar  el capitalismo como se manifiesta en la actualidad, pues el capitalista lo que busca es rentabilidad al largo plazo, donde las nuevas inversiones absorben   parte del ejército industrial de reserva que se produce al elevar la composición orgánica del capital de las empresas  ya establecidas, manteniendo así el dinamismo en la economía
El análisis de Kalecki esboza que la producción de la   crisis va a depender de la decisión del capitalista de invertir, debido a que cuando esta se retarda es que se efectúa la crisis, y a esto le agregamos nosotros, “ese retardo en la decisión del capitalista a invertir, se produce cuando este pierde la confianza en el mercado y en el estado, si a esta pérdida se le une el desarrollo tecnológico, la hace más profunda y global”.
Esto es lo que precisamente ha sucedido en la economía mundial, después de la aplicación del modelo neo liberal. Con el advenimiento de este nuevo modelo se des-reguló totalmente la economía, dejando a las fuerzas del mercado que buscaran su propio equilibrio, haciendo que una gran parte de los inversionistas fueran estafados, uniéndose esto a un fuerte desarrollo de la Tecnológico en el área de la informatización .
Para aplicar este modelo, se eliminaron  leyes como la de los senadores Glass Steagal que había sido votada  en el 1933, con la finalidad de controlar el sistema bancario de los Estados Unidos, entre otras cosas, esta ley separaba la banca de inversiones de la banca de depósitos, para evitar así las especulaciones financieras. Esta ley fue eliminada el 12 de noviembre de 1999, y con ella se abrió   la puerta a la especulación  financiera en todos los órdenes.
Primero aparecieron   las falsificaciones de los estados financieros de Enron, Worldcom y Parmalat, entre otras empresas en los Estados Unidos y Europa, para dichas empresas aparentar mayores niveles de ventas, y poder así subir sus cotizaciones en las bolsas de valores. Para la falsificación de los estados financieros de Enron, se estuvo el apoyo de la empresa auditora Arthur Andersen, ver más sobre este tema en [1]
Con la aplicación  del modelo neoliberal, el capital financiero  se impuso sobre toda otra forma de capital, logrando crear una hegemonía en la economía, ya no se necesitaba producir bienes o servicios para obtener beneficios, solamente había que ir a especular a las bolsas de valores, invirtiendo en derivados o comprando a futuro commodities como el petroleó.
La compra a futuro de petroleó , con la finalidad de especular, unida a la gran demanda de este producto por los Chinos, y  la invasión norteamericana a Iraq se crearon las condiciones para que se produjera  la crisis del petroleó  del 2008 donde se dispararon los precios de este producto, a 147.25 dólares el Brent, 146.90 dólares el WTI. Ver más sobre este tema en
[2],[3],[4], [5] ,[6}
Con las invasiones    militares norteamericana a Iraq y Afganistán, el gasto militar de este país  se disparara, y si le agregamos la rebaja de los impuestos a las grandes corporaciones, iniciadas con Ronald Reagan y profundizada en el gobierno de George Bush hijo, ahí tenemos la causa de la producción grandes déficits fiscales recurrentes en el gobierno norteamericano ver más en[7}
Como el neoliberalismo plantea las ventajas competitivas, muchas empresas norteamericanas y europeas se fueron a otros países, principalmente a China buscando dichas ventajas, debido a que esta nación tiene una mano de obra bien formada y los salarios son muchos más bajos que en Estados Unidos y Europa. Las migraciones de estas empresas, crea una caída en el nivel de empleo y un incremento de las importaciones norteamericanas de China y de otra parte del mundo.
El incremento de las importaciones produce una crisis en la balanza comercial dentro de la balanza de pago de los Estados Unidos, despreciando la moneda norteamericana,  y   la pérdida del empleo afectó la demanda agregada negativamente, reflejándose en una caída de la demanda efectiva de esta nación. Ver más en[8]
Con el crecimiento de China, debido a las nuevas inversiones que se producen, se empieza a incrementar la demanda interna de ese país, y con ello las importaciones de productos primarios como los minerales y los alimentos.
Con el incremento en los precios de los productos primarios, se benefician ampliamente muchas naciones de Latinoamérica,  que empiezan a exportar hacia China, no siendo afectada de manera directa por la crisis que se desató en los Estados Unidos, por los prestamos subprime.
Muchos Países en Latinoamérica, al tener gobiernos centrado más en lo social que en el mercado, han podido ir disminuyendo la brecha social que separa a ricos y pobres, sacando a una gran cantidad de personas de la pobreza. En el 2007 se produce la crisis de las hipotecas, que se conoce también con el nombre de la crisis de los prestamos subprime.
Las hipotecas subprime, son créditos de altos riesgos, basado en el valor futuro de las viviendas, que se usaban para la adquisición de la mismas, y orientada a clientes de baja solvencia, por lo tanto de un alto nivel de impago, siendo su tipo de interés más elevados que los créditos personales.
Dado a que estas deudas, podían ser retira del activo del balance de la entidad concesionaria, por medio de la compra de bonos, pudiendo ser transferida a fondos de inversión o a planes de pensiones, en algunos casos, estas inversiones se hacían mediante el llamado carry trade. La situación se complica, cuando el inversor que puede ser, un banco, o una entidad financiera desconoce el riesgo asumido,  a esto se le agregó la subida de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal, así como el incremento natural de las cuotas de estos créditos, incrementando así la morosidad de los clientes y con ellos las ejecuciones bancarias
Esta crisis se da, debido a la desconfianza crediticia y se extiende por todos los mercados financieros,  principalmente a partir del 9 de agosto del 2007, produciéndose  entre otras cosas,  cuando se  efectúa el estallido del sector de las tecnologías en el 2000 – 2001, donde se produce una huida del capital de este sector y de las familias al sector inmobiliario, conjugándose con esto la subida de los intereses por parte de la Reserva Federal, después de los atentados del 2001, produciéndose así una gran burbuja que explota en el 2008.
Para enfrentar la crisis del 2008, se decidió socializar la perdidas del sector financiero, asumiendo los estados el salvamento de los grandes bancos, el estado norteamericano destino 700 Mil Millones, de dólares a cargo de los contribuyente de ese país, para adquirir activos tóxicos de estas entidades hasta que estos se recuperen, los líderes de la zona Euro no se quedaron atrás e invirtieron miles de millones de Euro para salvar los grandes bancos de esos países, lo que hizo que la deuda pública media de estas naciones pasaran de un 66% a un 84% del PBI, acumulando grandes déficit fiscales para la zona periférica al Euro, y sirviendo de detonante para la crisis de la deuda en la zona Euro que se produce en el 2010 y que se ha ido profundizando en todo el 2o11, vislumbrándose una situación difícil para las economías de la zona Euro  para este 2012.
Cuando se analiza detenidamente todos estos hechos, podemos ver claramente, que los inversionistas al verse estafados por la falsificación de estados financieros y las especulaciones en bolsas de valores,  han pospuesto sus nuevas inversiones, y si a esto le agregamos el gran desarrollo tecnológico, que ha incidido en la  elevación la composición orgánica del capital, no pudiendo ser absorbida la mano de obra excedentaria, causándose así una reducción de la tasa de ganancia del capital, y produciéndose la crisis global.
Pero si deseamos hacer un ejercicio más completo, podemos ver el problema en la economía a escala global, también por el lado de la demanda, pues al reducirse el empleo debido a la perdida de las nuevas inversiones, se reduce la demanda agregada reflejándose esto  en una caída de la demanda efectiva, de mantenerse esta situación las condiciones están dada para que la crisis por la que está pasando la economía global se profundice  hasta llegar a una depresión en este 2012.  y para  enfrentar esta situación debemos de impulsar  en la economía mundial, un nuevo modelo económico,  donde el Estado, el Mercado y lo Social puedan cohabitar, y para esto planteo:
1. Regulación de la economía por parte del Estado
2. Mayor transparencia Estatal, reduciendo a la mínima expresión el burocratismo, la corrupción y el clientelismo político
3. Mantener tasas de interés fijas a largo plazo, para los financiamientos empresariales y de viviendas.
4. Crear zonas de libre comercio de las economías en desarrollo
5. Impulsar el proceso de industrialización, con financiamiento  a tasas de interés bajas y fijas.
6. Establecer aranceles regionales altos, aquellos productos subsidiados en las encomias de mayor nivel de desarrollo
7. Desarrollar las ventajas cooperativas entre las naciones.
8. Desarrollar políticas energéticas, para una mejor utilización de las energías  renovables y hacer estudios de las posibilidades energéticas de cada nación, para hacerla cada vez menos dependiente de energía importada y plantear uso racional de estas.
9. Impulsar la inversión estatal en lo social, principalmente en educación y salud
10. Destinar más recurso por parte del estado en Investigación y Desarrollo
11. Impulsar  la economía solidaria
12. Desarrollo de inversiones productivas por parte de los Estados, en aquellas áreas donde el capital no está invirtiendo
13. Elevar la composición impositiva, gravando mas las riquezas, para que los Estados puedan tener más recursos para así bien invertirlo
14.  Gravar con una sobre tasa los recursos mineros, para con estos, poder palear el impacto negativo que se produce en el medio ambiente, invirtiendo parte de estos recursos en educación.
15. La creación de un interés a las transacciones financieras global,  o tasa Tobin para así financiar, el combate a la pobreza y  poder elevar el nivel de  educación.
Este es mi pequeño aporte, a la transformaciones que entiendo deben llevarse a cabo en la economía, sería importante que se generara un debate sobre este tema, que sirva para enriquecer el quehacer político y económico, y que pueda parirse una propuesta mucho más acabada que sirva para hacerle frente a la crisis por la que está atravesando el mundo, crisis hija de un modelo económico altamente excluyente e injusto como el neoliberal.

[1] – http://www.eben-spain.org/docs/Papeles/XII/Domenec_Mele.pdf
[2} http://www.rebelion.org/noticia.php?id=29577
[3] http://www.elblogsalmon.com/entorno/la-tercera-crisis-del-petroleo-ha-llegado
[4] http://www.slideshare.net/hugoces/la-crisis-subprime
[5] http://www.newleftreview.es/?getpdf=NLR28403…es
[6} http://www.elblogsalmon.com/entorno/la-tercera-crisis-del-petroleo-ha-llegado
[7} http://www.publico.es/dinero/397262/cuando-los-ricos-pagaban-el-63
[8]-http://noticiaserb.wordpress.com/2009/08/02/economia-en-alto-riesgo-de-doble-inmersion/

Posteado por: tiempolatino | 7 enero 2012

La demolición de Canadá Alberto Rabilotta

La gran crisis del capitalismo está permitiendo a la plutocracia financiera dominante destruir una a una todas las grandes conquistas socioeconómicas de los pueblos. Parecería que nada puede resistir a esa brutal aplanadora que cotidianamente deja un tendal de desempleados y excluidos. Y Canadá no es una excepción.
 
En Canadá el 2011 terminó y el 2012 comienza con dos importantes cierres patronales (lock-out) para cortar los salarios y destruir a los sindicatos. El primer lock-out es el de la empresa Electro-Motive Canadá de London, provincia de Ontario, una filial de la transnacional Carterpillar de Estados Unidos (EE.UU.) que exige de sus 420 trabajadores la aceptación de una baja de 50 por ciento en el salario, las pensiones y beneficios. El segundo lock-out es en la fundición de la transnacional minera Río Tinto Alcan en Alma, provincia de Québec, donde 780 trabajadores fueron impedidos de entrar al trabajo después de semanas de negociaciones infructuosas para renovar el contrato colectivo de trabajo, que expiró el domingo pasado.
 
Ambos casos no sorprenden. La baja de salarios y de las pensiones, y el debilitamiento o la demolición de los sindicatos se han convertido en la norma en Canadá bajo el gobierno del primer ministro conservador Stephen Harper, que además ha limitado –por no decir eliminado- el derecho de huelga en el sector público federal y en el sector privado de registro federal, como fue evidente durante la reciente intervención del gobierno para poner fin a las huelgas en Correos Canadá –una empresa autónoma- y en Air Canadá, una empresa privada.
 
El año comienza, si uno sigue los titulares de los grandes diarios canadienses, como el Globe an Mail (G&M), con el recordatorio de que en las primeras tres horas del 2012 los ricos empresarios o ejecutivos ya ganaron el equivalente del salario anual promedio de un trabajador en el 2010 (1), o sea 44 mil 366 dólares canadienses (el dólar canadiense está casi en paridad con el estadounidense), y que el ingreso promedio de los “grandes jefes de empresas” en el 2010 fue equivalente a  189 salarios anuales del trabajador promedio, o sea de ocho millones 385 mil dólares, según los cálculos del Centro Canadiense para Políticas Alternativas (CCPA, en su sigla en inglés). Por su parte el Toronto Star, diario de mayor circulación en el país, destaca la misma información, enfatizando que en el 2010 los 100 ejecutivos mejor pagados del país se concedieron un aumento del 27 por ciento, mientras que el trabajador canadiense promedio solo logró un alza de 1.1 por ciento, o sea menos que la tasa de inflación.
 
Implantando la desigualdad a marcha forzada
 
Para quienes han vivido en Canadá durante las últimas cuatro o cinco décadas, como es el caso de quien esto escribe, es visible y palpable la rápida demolición a partir de mediados de los 90 y con una fuerte aceleración desde mediados de la década pasada, cuando los conservadores de Harper llagaron al gobierno, de un sistema que había alcanzado – entro de las economías capitalistas avanzadas-, niveles de igualdad más comparables a los países nórdicos de Europa que a los de EE.UU., como es constatable en las gráficas que miden el “índice Gini” en las últimas tres décadas de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
 
El último informe de la OCDE sobre el aumento de la desigualdad en los países miembros (2) revela que desde mediados de los años 90 del siglo pasado se agranda la brecha entre ricos y pobres en Canadá: El tope de la pirámide canadiense, el uno por ciento de los ricos, vio pasar su parte de los ingresos totales del país de 8.1 por ciento en 1980 a 13.3 por ciento en 2007, y la parte de la riqueza que se apropian los más ricos, el 0.1 por ciento, pasó del dos al 5.3 por ciento.
 
En gran medida esto se explica por la baja de impuestos que favorece a los más ricos: la tasa marginal sobre los ingresos personales que impone el Estado federal bajó 14 por ciento: de 43 por ciento en 1981 pasó a 29 por ciento en 2010, según las cifras de la OCDE.
 
En cuanto las grandes y medianas empresas canadienses y extranjeras establecidas en el país, que según la agencia Estadísticas Canadá tienen atesorados en reservas y depósitos bancarios más de 583 mil millones de dólares canadienses y 276 mil millones en divisas extranjeras – lo que significa un aumento del 9.0 por ciento desde el 2010 y del 27.3% desde el 2007 -, en el 2012 y por quinto año consecutivo recibirán una baja de su tributación federal, un regalo de dos mil 850 millones de dólares del gobierno conservador de Harper.
 
En efecto, en el 2012 se aplicará un recorte de 1.5% a la tributación de las empresas, que de esta manera tributarán una tasa del 15.0%, o sea 7.5 por ciento menos que en el 2007, y 15.0 por ciento menos que en la década de los 90.
 
Como se pregunta el economista Jim Stanford, del sindicato de Trabajadores Canadienses del Automóvil (CAW, en su sigla en inglés), ¿por qué razón en tiempos de déficits fiscales el gobierno se endeuda aun más para aumentar los flujos de capital de empresas que no están invirtiendo en la economía el capital sobre el cual están sentadas?
 
La creciente desigualdad de ingresos en Canadá se debe en gran medida a la combinación de varios factores, y en particular a la liberalización comercial que comenzó con el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos (EE.UU.) a finales de los 80 y fue ampliado a México (el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN) en los 90. Esta liberalización comercial condujo directamente a la aplicación de las políticas de “flexibilización” del mercado laboral, o sea al combate contra los sindicatos para eliminar los contratos colectivos laborales que aseguran el empleo a tiempo completo, a la reducción de salarios, pensiones, beneficios marginales y condiciones laborales, y a la instauración del “trabajo independiente”, que como señala el informe de la OCDE sobre Canadá “incrementa la desigualdad de ingresos” porque los trabajadores “autoempleados” en general ganan menos, no tienen pensión asegurada ni tampoco gozan de beneficios marginales.
 
En otras palabras, en una economía capitalista la sindicalización asegura mejores salarios para los trabajadores adherentes, pero también impulsa el aumento del salario mínimo. La eliminación de los sindicatos, el objetivo de la política neoliberal, es para reducir los salarios, las pensiones y empeorar las condiciones laborales.
 
Craig Riddell, economista especializado en asuntos laborales de la Universidad de Colombia Británica, afirma que el 20 por ciento de la desigualdad en materia de ingresos que se produjo en las últimas décadas en Canadá puede ser atribuida “a la baja de la densidad sindical”, y agrega que esto es particularmente constatable en el sector privado, donde la baja de “densidad sindical” ha sido mas pronunciada.
 
Al papel de los sindicatos en la reducción de la desigualdad de los ingresos se han unido, históricamente, las medidas de redistribución del ingreso adoptadas a mediados de la década de los años 30 para combatir la Gran Depresión, incluyendo la tributación progresiva y las políticas de pleno empleo – el llamado Estado benefactor -, políticas estas que han sido o están siendo abolidas en las naciones del capitalismo avanzado donde están siendo aplicados los programas de austeridad para “reducir” los déficits fiscales.   
 
De ahí la importancia del decreciente papel del Estado en la redistribución de la riqueza a través de la fiscalidad: Hasta mediados de los años 90, según la OCDE, el sistema tributario y de redistribución fiscal canadiense era tan efectivo para contrarrestar la desigualdad como los existentes en los países Nórdicos de Europa, logrando compensar más del 70 por ciento de la desigualdad por los ingresos provenientes del mercado (ganancias bursátiles, etcétera). El efecto de la redistribución ha declinado desde entonces y ahora “los impuestos y los beneficios solo compensan menos del 40 por ciento del aumento de la desigualdad”.
 
De Canadá al AcáNada
 
En el diario G&M del pasado 16 de diciembre el académico canadiense Gerald Caplan alerta, en un articulo titulado “Be very afraid: Stephen Harper is inventing a new Canada”, que hay que temer mucho el “nuevo Canadá” que el primer ministro Harper “está inventando” desde que llegó al gobierno en el 2006, y que ya “ha transformado dramáticamente el viejo Canadá”.
 
Caplan destaca que en Harper se ve la “naturaleza de los verdaderos creyentes e ideólogos que creen que cualquier medio justifica sus sagrados fines”, y retoma lo expresado por el analista canadiense Laurence Martín –del G&M-, de que al igual que los conservadores estadounidenses de quienes los ‘harperitas’ tienen tanta envidia, nuestro gobierno ha fabricado una nueva realidad que está imponiendo al pueblo canadiense.
 
El elemento central de la “nueva realidad” es la repudiación, cuando no le conviene al gobierno, de cosas tan “irrelevantes como las evidencias, hechos concretos o la racionalidad”, y después enumerar ejemplos bien concretos a partir de acciones ministeriales, Caplan enfatiza que los “valores (del Canadá de Harper) exigen cambios fundamentales en nuestro proceso de gobierno, como el ataque directo de los sindicatos, las medidas sin precedentes adoptadas para silenciar a las organizaciones no-gubernamentales, la mordaza de los ostensiblemente independientes supervisores federales, y el desprecio de décadas de valiosa diplomacia canadiense en la ONU.
 
“El nuevo Canadá es un lugar donde se le ha dado al militarismo un más preciado lugar que a las operaciones para mantener la paz”, y cita a Martín, para quien “bajo Stephen Harper el gobierno devino totalmente intrusivo () Los controles de Estado están ahora en el punto máximo de toda nuestra historia moderna. Y todas las indicaciones muestran que seguirán extendiéndose”.
 
Cualquier observador de la política canadiense puede constatar el desprecio manifestado por el actual Ejecutivo hacia el Parlamento; el cambio radical en materia de política exterior para alinearse con las políticas más agresivas de EE.UU. e Israel; la salida del Tratado de Kioto para torpedear cualquier avance destinado a frenar el recalentamiento global; la conclusión de tratados y acuerdos (como el relativo al perímetro de seguridad continental con EE.UU.) negociados sin consultas y a espaldas del Parlamento, entre otras muchas cosas más.
 
La lista es larga, y como escribe el analista Campbell Clark al hacer un balance del 2011 (G&M, 28 de diciembre 2011) “en un año en el que el mundo fue sacudido por la crisis financiera y las insurgencias árabes, también sufrió cambios la posición de Canadá. Antes de salirse del campo de batalla en Afganistán, en julio, (el gobierno) se unió a la guerra aérea en Libia. Al terminar (esta guerra) el señor Harper cantó victoria, y prometió que los militares estaban listos para más (misiones). (Harper) bloqueó parte de la declaración de la reunión de los lideres del G8 que exhortaba a negociaciones de paz en Israel, y resistió a la mayoría (de la Asamblea General) de Naciones Unidas al oponerse vocalmente al pedido de reconocimiento de un Estado palestino”.
 
Entre las instituciones canadienses que peligran, porque los conservadores no aceptan criticas ni mención de otra opinión que la gubernamental, está la emisora pública Radio-Canadá/Canadian Broadcasting Corp.
 
El 2012 también comienza en este Canadá de Harper con la iniciativa gubernamental para establecer, dentro del ministerio de Relaciones Exteriores, la Oficina de Libertad Religiosa (OLR), vista por analistas como otro signo del viraje conservador en materia de política exterior, y sin duda uno que entrelaza de manera sólida al gobierno conservador canadiense con los movimientos religiosos con posiciones muy conservadoras en el país y el extranjero. La OLR, según el G&M, podrá criticar públicamente a los “regímenes” que maltraten a las minorías religiosas, y sin necesidad de pasar por los filtros moderadores de la diplomacia ni expresar la posición del Parlamento.
 
En el “viejo Canadá” de la democracia liberal en un capitalismo bastante regulado, con sus muchos defectos que siguen vigentes o se agravan aun más bajo el gobierno de Harper, como la terrible situación de muchísimas comunidades indígenas, había empero muchas cosas positivas porque en el marco de América del Norte era la única sociedad relativamente igualitaria, progresista, afable, tolerante social y políticamente.
 
País de instituciones respetadas y respetables, con un Parlamento vibrante por el respeto de la división de poderes, del procedimiento legislativo y la vigencia de la oposición, con una política exterior con una que otra arista de independencia, ese Canadá está siendo arrasado por un gobierno que, al final de cuentas y más allá de los taparrabos usuales, retórica populista, cuestiones morales o religiosas, está sin vergüenza alguna al servicio directo de intereses económicos privados. ¿Cuáles?: Los principales son las compañías petroleras que explotan el sucio petróleo bituminoso de Alberta y quieren acceder a explotar el petróleo y el gas natural en las aguas de Ártico para abastecer el mercado estadounidense; las compañías mineras y de transformación de metales que explotan yacimientos de oro, plata, cobre, cinc y demás minerales en todos los continentes, y particularmente en América latina; de los intereses de grandes bancos de depósitos e inversiones canadienses, como el Bank of Nova Scotia (Scotiabank), para citar uno que tiene tentáculos en casi toda América latina.
 
Notas
 
(1)  El CCPA utiliza las cifras del 2010 porque no estaban disponibles las del 2011.
 
 
- Alberto Rabilotta es periodista argentino.

 Durante los pasados días hemos escuchado y leído en los medios de prensa nacionales en Puerto Rico la referencia a un punto en Asia Central conocido como el Estrecho de Ormuz. Ubicado en el Golfo Pérsico en lo que también se conoce como el Mar de Omán, se trata de un estrecho golfo similar a un meandro de río, que representa la transición marítima entre el Golfo Pérsico localizado al sur de la República Islámica de Irán y el inicio del brazo de mar conocido como el Mar de Omán. La importancia de la posición  geográfica del área estuvo vinculada por siglos a las tropelías de piratas que hostigaban el tránsito marítimo a través de esta vía de navegación. Sin embargo, a partir de la primera mitad del siglo XX, su importancia geopolítica adquirió una nueva dimensión, particularmente vinculada a la transportación del petróleo. 

      Con un ancho entre 60 a 100 kilómetros, es decir, mucho menor que lo que serían las dimensiones lineales de Puerto Rico de cara al Norte, y ciertamente sustancialmente menor que lo que representa el ancho de nuestra Isla, por este estrecho marítimo se transporta al presente el 40% de la producción petrolera a escala mundial.

      La situación de tensión en la región se ha agravado desde el pasado mes de noviembre, sobre todo a partir de declaraciones del Primer Ministro israelí Benjamín Netanyahu y su Ministro de Defensa Ehud Barak, cuando comenzaron a gestionar del parlamento autorización para una acción militar contra Irán para impedir el desarrollo de su programa nuclear. Las acciones de los funcionarios israelíes fueron inmediatamente seguidos por la Comisión Internacional de la Energía Atómica, la misma que durante la década de 1990 y la primera década de siglo 21 avaló las pretensiones estadounidenses contra Iraq bajo el supuesto desarrollo de armas de destrucción masiva y su alegado programa nuclear, emitiendo un nuevo Informe en que acusaban a Irán de aproximarse a la fabricación de un artefacto nuclear.

      A las gestiones de Netanyahu y Barak, se sumaron acciones encubiertas realizadas presuntamente por fuerzas especiales israelíes, norteamericanas y de la OTAN contra una instalación bélica iraní vinculada a su programa de desarrollo de misiles balísticos de largo alcance; así como acciones dirigidas a la eliminación física de científicos iraníes comprometidos  con su programa nuclear. 

      Las tensiones entre Estados Unidos y la República Islámica de Irán se agravaron posteriormente en diciembre pasado cuando las defensas iraníes, mediante un ataque cibernético, lograron derribar en buen estado, un avión no tripulado estadounidense que llevaba a cabo operaciones de recopilación de información de inteligencia, el cual había despegado desde Afganistán. 

      El llamado del Presidente Barack Obama a la aprobación de nuevas sanciones económicas contra Irán, conllevó la advertencia de éste último de que las mismas podrían ser respondidas mediante un bloqueo impuesto por sus fuerzas armadas a la navegación por el Estrecho de Ormuz. Ante la inminente aprobación de una nueva Ley de Gastos de Defensa por el Congreso de Estados Unidos, que incluye la imposición de medidas económicas extraterritoriales por parte de dicho país hacia Irán, a los efectos de imponer sanciones económicas a instituciones financieras en Estados Unidos que lleven a cabo transacciones con Irán, la respuesta no se hizo esperar. 

      El gobierno iraní desarrolló en los pasados diez días ejercicios militares combinados en la zona del Estrecho de Ormuz en el cual participaron, de forma activa, fuerzas de aire, tierra y mar. En ellas, Irán probó el uso de misiles tierra-tierra; tierra-mar y mar-mar con el propósito de demostrar no solo el estado dispositivo de combate de sus tropas, sino la capacidad para afectar la navegación de buques en el Estrecho de Ormuz. De acuerdo con analistas como Elio Ohep de la publicación “Petroleum World”, la finalidad perseguida por los ejercicios militares iraníes procura establecer presión sobre Estados Unidos y sus aliados para “conseguir demorar la aplicación de las sanciones por la Unión Europea y ganar tiempo.” A lo que se refiere el comentario es precisamente al llamado hecho por Allin Juppé, Canciller de Francia, donde reclama del resto de países de la Unión Europea “sanciones más estrictas”hacia Irán, llamándoles a seguir el ejemplo de Estados Unidos.

      Las declaraciones hechas por los jefes militares iraníes sobre el éxito de los ejercicios llevados a cabo, a juicio de voceros estadounidenses, más que reflejo de fortaleza, representan “una posición de debilidad”y “una confirmación de que enfrenta una presión creciente”; que Irán “se encuentra cada vez más aislado”; y finalmente, que con tales declaraciones, la República Islámica de Irán solo procura “desviar la atención de su población  de las dificultades internas, incluyendo los problemas económicos por las sanciones.” Irán sin embargo, se expresa indicando que está completamente en condiciones de llevar a cabo su empeño si continúan los planes imperialistas contra su gobierno. Ante el señalamiento de que en cualquier momento podría proceder a cerrar el Estrecho de Ormuz, Estados Unidos ha respondido indicando que trasladará su Quinta Flota con base en Bahreín, a aguas del Golfo Pérsico y el Estrecho de Ormuz para impedirlo. Para ello Estados Unidos cuenta con portaviones, submarinos nucleares, unidades anfibias de la Infantería de Marina, destructores, fragatas y aviones de combate, a los cuales podría eventualmente sumarse buques de la Segunda Flota provenientes de la Costa Este de Estados Unidos y otros componentes navales provenientes de la Flota localizada en el Pacífico.

      Un conflicto en la región, sumaría, además, fuerzas armadas de la OTAN y seguramente de Israel y otros estados árabes en la región aliados de Estados Unidos como serían los casos de Kuwait, Arabia Saudita y otros emiratos árabes en la península arábica. En el caso de Irán, los intereses de la Federación Rusa e incluso de la República Popular China, pudieran también estar en la línea de fuego dado las consecuencias que tendría para el balance geopolítico de la región un mayor control de Estados Unidos.

      En momentos en que se debaten todas estas coordenadas geopolíticas, el Presidente de la República Islámica de Irán Mahmud Ahmadinejad ha anunciado su gira en América Latina donde visitará varios países incluyendo la República Bolivariana de Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Cuba, todos ellos países que forman parte del ALBA. Tal visita, en el contexto internacional del desarrollo de los acontecimientos en Asia, solo puede examinarse desde la confianza de Irán a las capacidades del país para, aún bajo una situación tan difícil, estar en condiciones de que su presidente haga el referido viaje. Ciertamente, un evento así solo puede darse desde la perspectiva de un presidente y un gobierno firmemente convencido de la estabilidad interna de su país y de su capacidad para reaccionar a cualquier evento de provocación o conflicto que pudiera surgir. Así son las formas en que la diplomacia, en ocasiones, envía sus mensajes a otros países.

      En definitiva, los sucesos en la región del Estrecho de Ormuz deben mantener nuestra atención en los futuros meses. Se trata de un conflicto latente, el cual puede dispararse en cualquier momento, conflicto éste que definitivamente no se limitará a otro enfrentamiento más de Estados Unidos y la OTAN con una país musulmán, sino un conflicto con todo el potencial de involucrar otros estados de la región en un torbellino de llamas.

      Esta noche, quien les habla, Alejandro Torres Rivera, en unión al amigo, compañero y periodista Nelson del Castillo examinaremos los recientes acontecimientos en el Estrecho de Ormuz que involucran nuevamente a Occidente y al mundo musulmán en un conflicto por el control del petróleo, el gas natural y el agua en la región.

De acuerdo con la página electrónica Wikipedia, Islandia, país localizado en el extremo noreste de Europa, es una isla que cuenta con una superficie territorial de 103 mil kilómetros cuadrados. Tiene una población de unos 301 mil habitantes. Con gran actividad volcánica y geológica, es un país lleno de glaciares donde el ser humano estableció su primer asentamiento conocido en las postrimerías del siglo 9 de nuestra era.  

      El 11 diciembre de 1918 el gobierno limitado que regía en Islandia desde 1874, firmó con Dinamarca un Tratado, denominado el “Acta de Unión”. Este Tratado tuvo una vigencia de  25 años.  

      Al igual que Dinamarca, Islandia permaneció neutral durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, una vez Dinamarca fue ocupada por fuerzas alemanas, Inglaterra hizo lo propio ocupando la isla y pasando a ejercer el control de su territorio. Más adelante, en el contexto de la necesidades que le imponía el conflicto militar con Alemania, entregó el control sobre el país a Estados Unidos. 

      Al caducar el 31 de diciembre de 1943 el “Acta de Unión”, los islandeses votaron en favor de la creación de un Estado independiente, convirtiéndose posteriormente Islandia en una nueva república el 17 de junio de 1944.  

      De una economía basada fundamentalmente en la industria pesquera y la agricultura, en el periodo de las posguerra, Islandia fue integrándose gradualmente dentro de la órbita económica europea mejorando sustancialmente las condiciones materiales de vida de su población. Su integración dentro del sistema financiero europeo le llevó a ocupar uno de los puestos de países de mayor desarrollo a escala mundial, teniendo sus ciudadanos unos de los niveles mayores de calidad de vida en el mundo. 

      Hacia el año 2008, sin embargo, todo se vino abajo cuando el sistema financiero de Islandia colapsó totalmente. En palabras cortas, la burbuja reventó.  

      En auxilio del sector financiero, como ha ocurrido recientemente con otras economías europeas como la griega, la italiana, la portuguesa y la española, por solo mencionar algunas, recurrió el Fondo Monetario Internacional con sus recetas neoliberales que solo producen efectos adversos entre la población trabajadora. Con manos llenas dispuestas a inyectar miles de millones de dólares ofrecieron préstamos que solo contribuían a endeudar al país. Mientras la economía decaía en un 7% del PIB, desde el Parlamento los dirigentes políticos proponían el pago de más de 3,500 millones de euros a Inglaterra y Holanda tomados a préstamo, suma esta que deberían asumir las familias islandesas en pagos mensuales por los siguientes 15 años a un interés de 5.5%. 

      La respuesta de la población no se hizo esperar expresando su rechazo contundente a las medidas propuestas negándose al pago de la deuda y reclamando se fijaran responsabilidades en los causantes de dicho caos. A diferencia de otros países, la ciudadanía tomó en sus manos la solución de los problemas. Auto convocándose, mediante la elección de candidatos nominados y seleccionados directamente por el pueblo y desde el pueblo,  recurrieron a la elaboración de una nueva Constitución. A partir de ésta, en medio de movilizaciones sociales, se echó abajo en forma pacífica y democráticamente el gobierno existente, forzando la dimisión del Primer Ministro. Así el pueblo procedió a su sustitución. 

      Las propuestas populares como fueron la negativa al pago de la deuda contraída por el Estado fue llevada luego de muchos escollos a votación en referéndum obteniendo el NO al pago de la deuda un 93% de aprobación. La presión ejercida llevó, además, al inicio de procesos judiciales en los cuales los responsables de la crisis deben responder por sus acciones. 

      Recientemente el reputado economista Paul Krugman escribía un artículo el cual tituló “Islandia, el camino que no tomamos”. Allí indica: 

“¿Y cómo le está yendo? Islandia no ha evitado un daño económico grave ni un descenso considerable del nivel de vida. Pero ha conseguido poner coto tanto al aumento del paro como al sufrimiento de los más vulnerables; la red de seguridad social ha permanecido intacta, igual que la decencia más elemental de su sociedad. ‘Las cosas podrían haber ido mucho peor’ puede que no sea el más estimulante de los eslóganes, pero dado que todo el mundo esperaba un completo desastre, representa un triunfo político. 

Y nos enseña una lección al resto de nosotros: el sufrimiento al que se enfrentan tantos de nuestros ciudadanos es innecesario. Si esta es una época de increíble dolor y de una sociedad mucho más dura, ha sido por elección. No tenía, ni tiene que ser de esta manera.” 

      La pregunta que debemos hacernos es el por qué, en lugar de lo acontecido en Islandia no nos llega en las noticias que escuchamos a diario. Estas solo nos hablan de las respuestas que vienen imponiendose sobre aquellos pueblos europeos que se han sumido en profundas crisis, solo para destacar cómo algunos países más fuertes van a salvar las economías de los más débiles, sin decirnos el beneficio que representa para los primeros las llamadas ayudas a los segundos. De lo que se trata es de identificar a quién es que van los beneficios económicos de tales ayudas y quiénes serán los que en definitiva, tiengan que asumir la responsabilidad por el pago. 

      En el manejo de las llamadas crisis europeas se reproduce el modelo seguido por Estados Unidos en los pasados años. Recordamos el movimiento de la anterior y actual administración, cuando del presupuesto del país, aquel que se construye con las aportaciones que cada uno de los trabajadores estadounidenses pagan en sus contribuciones anuales, se separaron miles de millones de dólares para entregarlos en calidad de botín de piratas a los grandes bancos para que luego, sus directivos usufructuaran para su beneficio personal una gran tajada de ese dinero. 

      Ese dinero que hoy se le regala a la banca en Estados Unidos o Europa, es el mismo dinero que se deja de distribuir en programas de beneficencia, en salud, educación, vivienda y deportes. Son también esos bancos, los mismos que como capital financiero están vinculados con el complejo militar/industrial, que ha hecho de guerra otra fuente de ingresos y beneficios, a costa de la destrucción de países completos y de llevar el hambre, la desolación y la muerte a millones de seres humanos.

      Islandia nos presenta otra cara de la crisis europea; aquella que es posible superar sin degradar aún más los derechos civiles de la población; sin menoscabar sus condiciones de vida, garantizando sus empleos y proponiendo formas nuevas de democracia participativa desde las cuales el pueblo sea el constructor de sus alternativas presentes y futuras. 

      Es en el espejo de Islandia, donde los pueblos europeos deben escudriñar hoy la salida de sus crisis, cada uno construyendo el camino hacia la solución de sus verdaderos problemas. 
 

Posteado por: tiempolatino | 2 enero 2012

MARTÍ Y LA CULTURA NORTEAMERICANA Por Jesús Méndez Jiminián

La verdad es como el sol. Lo hace ver todo y no se deja mirar”.

 

Víctor Hugo (poeta, novelista y dramaturgo francés)

 

A la memoria de mis amigos y grandes martianos, el ex – presidente de Costa Rica doctor Rodrigo Carazo, y el extraordinaria cubano don Cintio Vitier.

 

La mayor parte de su vida la vivió Martí en Nueva York. A la urbe neoyorquina llegó el Apóstol en 1880. En gran medida, su obra literaria y su incansable actividad política la desarrolló, por tanto, desde Norteamérica.

 

Cintio Vitier, destacado investigador cubano de la obra de Martí, fallecido recientemente, ha puntualizado sobre los aportes de Martí a la cultura norteamericana, lo que copiamos:

 

Nadie rindió mayores honores a las grandes figuras de la cultura norteamericana de su tiempo que José Martí. En el caso de Whitman, a quien probablemente sólo vio como asistente a una memorable lectura, fue su crónica de 1887 la que lo dio a conocer en las letras hispanoamericanas y españolas, según lo atestiguaron Juan Ramón Jiménez y Rubén Darío, cuyo famoso (trabajo, n. de j.m.j.) al “gran viejo” se escribió sin otra información que la de dicha crónica (…) el impulso de Whitman, cuyos súbitos quiebros, tonos vibrantes, hímnica fuga, olímpica familiaridad-al decir de Martí comentando su elegía por la muerte de Lincoln – parecía a veces como un cuchicheo de astros”.

 

El señor Daisaku Ikeda en esta misma obra ha comentado que los “Versos libres de Martí mucho le deben a Hojas de Hierba, de Whitman”.

 

Al referirse a Whitman, en un ensayo escrito por Martí, Ikeda cita esta frase:

 

La vida libre y decorosa del hombre en un continente nuevo ha creado una filosofía sana y robusta que está saliendo al mundo en épodos atléticos”.

 

En los trabajos críticos de Martí sobre las grandes figuras de la literatura norteamericana, Bosch anota la apreciación del Apóstol sobre Walt Whitman, y señala:

 

Fue él quien, por primera vez entre los autores del idioma español, dijo que Walt Whitman era un poeta excepcional. Lo captó, lo comprendió; se maravilló ante el poeta de las Briznas… y no se cansó de propagar entre sus lectores de la América española la grandeza del vate de la nueva democracia. Otro de sus favoritos, a quien encaminó cuando apenas se le conocía en español, fue Emerson”.

 

De más está afirmar – dice el doctor Ikeda – que Ralph W. Emerson fue uno de los precursores de Whitman y, también, un cobro del renacimiento estadounidense”.

 

Emerson en su obra “El hombre y el mundo”, señaló, y así lo cita Ikeda, estas palabras:

 

Vemos el mundo pieza a pieza; el sol, la luna, el animal, el árbol; pero el todo de que son partes salientes y radiantes estas cosas, el todo es el Alma”.

 

Y más adelante, señala:

 

Sobre Emerson – dice Ikeda-, Martí escribió: ´en él fue intensamente digno el ser humano. (…) ni el porvenir le hizo temblar, ni le segó el pasado´, ´él ve que la naturaleza influye en el hombre, y que éste hace a la naturaleza alegre; o triste, o elocuente, o muda, o ausente, o presente, a su capricho´. Ve la idea humana señora de la materia universal. Ve que la hermosura física vigoriza y dispone el espíritu del hombre a la hermosura moral (…) siente que el universo que se niega a responder al hombre en fórmulas, le responde inspirándole sentimientos que calman sus ansias, y le permiten vivir fuerte, orgulloso y alegre´. En efecto (…) estas descripciones dan en la tecla precisa sobre lo que fue y postuló Emerson”.

 

Pero Martí, en Nueva York y toda la Unión Americana, era un asiduo visitante a museos, parques, clubes y encuentros con sabor a cultura latina o norteamericana. Precisamente, en uno de esos círculos de discusiones literarias, conocería a una escritora norteamericana llamada Helen Hunt Jackson.

 

Martí, tradujo una interesantísima novela escrita por Helen Hunt Jackson llamada Ramona, que en algunas obras nuestras sobre el Apóstol cubano, hemos comentando. Asimismo, sabemos que tradujo del inglés al español otras obras de la literatura norteamericana.

 

Sin embargo, en el marco de la política norteamericana son bien conocidos algunos trabajos o ensayos escritos por Martí. El personaje de la vida política norteamericana que más poderosamente llamó su atención fue Abraham Lincoln, a quien llamó “El leñador de los ojos piadosos”. Martí le dedicaría una elegía tras su trágica muerte. Los ideales democráticos de Lincoln, constituyeron una fuente de profunda inspiración para Martí, y de su proyecto político – revolucionario.

 

Pero también, Martí fue un gran expositor de la historia norteamericana. Comentó las grandes hazañas del general Ulises Grant, y de otras grandes figuras de la historia norteamericana. Y sobre la Constitución estadounidense también escribió sus puntos de vista.

 

Don Max Henríquez Ureña ha citado, en uno de sus ensayos sobre Martí, esta frase singular del Apóstol de la libertad de Cuba:

 

Dos cosas hay que son gloriosas: el sol en el cielo y la libertad en la tierra”.

 

Y como estudioso de la Constitución de los Estados Unidos, en su notable crónica titulada “Las fiestas de la Constitución en Filadelfia”, escrito en 1887, Martí explica “cómo fue el advenimiento de la ley sustantiva de los Estados Unidos de América, y cómo el temor de los Estados más pequeños al predominio de los mayores pudo conjurarse mediante el fraccionamiento del Poder Legislativo en dos cámaras de formación diferente”: el Senado y la Cámara de Representantes.

 

En Norteamérica también, en 1891, fue Martí “Delegado del Uruguay en la Conferencia Monetaria Internacional Americana que se reunió en Washington (…). A él confió la Comisión encargada del estudio de la moción encaminada a crear una Unión Monetaria Internacional Americana, la redacción del informe que sobre dicha moción debía ser enviado a la asamblea plenaria”.

 

En ese informe analizó Martí las razones que, por el momento al menos, se oponían a la creación de una moneda internacional, y señaló la conveniencia de que se reuniese en Europa una Conferencia Monetaria Universal, con asistencia de los países americanos.

 

De esta manera descartó Martí el plan de crear una unidad monetaria internacional entre las naciones de América. En todo caso, una moneda internacional sólo podría tener curso internacional por acuerdo de todas las potencias, una vez que éstas aceptaran la base del monometalismo o la del bimetalismo que esté llamado a servirle de garantía, y para ello era necesario convocar a las naciones de otros continentes”.

 

 

 

 

 

El autor es escritor, miembro de la Academia

Dominicana de la Historia y de la

Cátedra José Martí” en la UASD.

 

 

 

 

 

Posteado por: tiempolatino | 15 diciembre 2011

La quimera de la estabilidad financiera Alberto Rabilotta

En su segunda acepción “quimera” significa, según el Diccionario de la Lengua Española, “aquello que se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo”.

En las declaraciones y documentos de las cumbres de la zona euro (ZE), pero también del G7, del G20 y del FMI, todos los caminos conducen al Consejo de Estabilidad Financiera (CEF), porque de lo que se trata es de mantener la estabilidad del actual sistema de dominación financiera sobre la economía global. El antecesor del CEF, el Foro de Estabilidad Financiera (FEF), surgió en 1999 como iniciativa del G7, al mismo tiempo que se lanzó la creación del G20 a nivel de ministros de Finanzas y de Gobernadores de los bancos centrales, con el “asesoramiento” del sector financiero privado.

El muy conservador Hans Tietmeyer, en 1999 presidente del Bundesbank -y actualmente vicepresidente del Consejo de Dirección del Banco de Pagos Internacionales (BIS, en su sigla en inglés)- fue designado por el G7 para concebir y crear el FEF. La creación del FEF y del G20 tienen lugar a finales de la presidencia del Demócrata Bill Clinton, quien llevó a cabo lo esencial de la desregulación del sistema financiero para facilitar su expansión global. Clinton lleva a cabo estas acciones en el contexto de la “Tercera Vía”, o sea de la continuación de las políticas neoliberales de Margaret Thatcher y Ronald Reagan por los partidos liberales y socialdemócratas. Los principales socios de Clinton en la Tercera Vía son Tony Blair y Gerhard Schröder.

El politólogo canadiense Tony Porter de la Universidad McMaster de Hamilton escribía a comienzos del 2000, en una ponencia titulada “The G-7, the Financial Stability Forum, The G-20, and the Politics of International Financial Regulations” (1) que la creación del FEF y del G20 podía obedecer a principios que enfatizan el papel de apoyo mutuo entre los Estados y los poderosos actores del mercado (2) , agregando que en su estructura el FEF y el G20 tienen algunas similitudes “a las informales e interconectadas redes de las instituciones, como la Comisión Trilateral o el Grupo de 30 (3), las cuales reúnen a los más altos dirigentes de los negocios, los gobiernos y el mundo académico “para forjar políticas destinadas a la economía global y favorables al capitalismo (y para) legitimar los efectos de la autoridad privada y técnica”.

Y de paso darle legitimidad a los mecanismos políticos destinados a aplicar las recomendaciones del FEF, convertido en CEF y abierto a todos los países del G20 a partir de la reunión del G20 en Londres, en abril de 2009.

Estabilidad y capitalismo, una incongruencia

El pasado 8 de diciembre el autor del muy respetado blog The London Banker (4) –que ocupó una posición en el sistema financiero de la City de Londres – describe las razones por las cuales se opone a la “estabilidad financiera”: Nunca entendí porque la Estabilidad Financiera debería ser un objetivo de política pública. Deseables y medibles realizaciones en beneficio del público deben ser objetivos de la política pública. La Estabilidad es un estúpido e impracticable objetivo en una economía capitalista. Éxitos y fracasos de firmas que compiten entre sí son la base del progreso económico, de la asignación de capitales y de la fijación de precios por el mercado. El capitalismo requiere el reconocimiento del fracaso, y el fracaso siempre causa pérdidas económicas y alguna inestabilidad en tanto que los supuestos del pasado son re-examinados y re-evaluados más objetivamente a la luz de la presente y dolorosa realidad.

Seguidamente London Banker enfatiza que la manera de encarar el fracaso puede contribuir a mejores resultados en el futuro, pero “sólo si los costos del fracaso caen sobre las espaldas de quienes lo causaron y no sobre las de los inocentes. Las políticas de la década de los 90 promovida durante la Gran Moderación por los reguladores (financieros) estuvieron dirigidas a anticipar los fracasos para disfrazarlos, retardarlos y subsidiarlos”, y recuerda que desde la crisis financiera del 2008 los gobiernos han estado más que dispuestos para socializar con los contribuyentes, a través de rescates en serie, los costos de los fracasos magnificados por el apalancamiento.

Recuerda que no siempre fue así. De la década de los años 30 y hasta los años 80 el sistema bancario estadounidense trató los fracasos de manera rápida y certera. Habiendo institucionalizado el rescate en todos los niveles de la economía, continúa London Banker, presenciamos ahora la “japonización” (estancamiento a largo plazo) en lugar de la recuperación de la economía real. Y añade que el objetivo de la “estabilidad financiera”, al igual que el de la “seguridad nacional”, nunca podrá ser objetivamente confirmado. Muy seguido sirve a sus proponentes para disfrazar objetivos ulteriores, o para desviar la atención de malas políticas de ayuda, que dañan en lugar de promover los intereses públicos.

La dictadura de los banqueros

Reaccionando a un artículo de Robert Fisk titulado “Los banqueros son los dictadores en Occidente” y al relato de Patrick Meighan sobre su arresto durante la “Ocupación de Los Ángeles” (5), el 12 de diciembre London Banker escribe en su blog que “los bancos como dictadores tiene sentido para mi”.

Para este ex banquero que desde hace casi una década analiza críticamente la actual crisis financiera, la dictadura de los banqueros que denuncia Fisk “tiene sentido” porque los reguladores del sistema financiero están al servicio de los bancos, de los especuladores y de las agencias de calificación del crédito: “Es inimaginable para (los reguladores) la idea de hacer política pública a favor del interés público si los bancos la desaprueban. Y de esta manera los bancos logran las regulaciones que ellos prefieren”.

Todo lo anterior explica tanto las causas como el desenvolvimiento de las crisis financieras que se vienen sucediendo en Estados Unidos y los países capitalistas avanzados. Esta subordinación de los Estados al dictado del sistema financiero es evidente en el obtuso empecinamiento de defender los accionistas de insolventes bancos de la ZE mientras se aplican programas de austeridad en los países de la ZE, y con mayor severidad en los países más endeudados y vulnerables al chantaje del mercado financiero.

Al final de la última Cumbre de la UE, en Bruselas, el analista económico Eric Reguly, del diario canadiense The Globe and Mail, escribía que esa reunión fue un fracaso porque evitó tratar los problemas causantes de la crisis en la ZE, la falta de crecimiento económico, y añade que de manera perversa esa cumbre “puede acelerar los problemas. Más disciplina (fiscal) significa mayor austeridad, lo que significa más recortes (presupuestarios) y despidos, e impuestos más altos. Como resultado los déficits no desaparecen, ni tampoco el fardo de la deuda. La UE va hacia una recesión – gran sorpresa! – lo que significa que mayor austeridad será exigida para contener los déficits. Es un circulo vicioso”.

En este contexto de búsqueda de estabilidad del sistema financiero sin importar su costo social y económico, London Banker no descarta “un colapso deflacionista conducente a la inestabilidad política, como siempre sucede porque la deflación destruye el valor de los activos en papeles que en su mayor parte están en manos de los más ricos, del 1%. Y cuando la deflación destruya sus valores, también destruirá su poder, y eso creará un vacío” de poder.

“Hay crisis para largo rato”

En una disertación con las radios públicas de Unasur, el 8 de diciembre en Buenos Aires – reportada por el diario argentino Página/12 -, la presidenta del Banco Central argentino, Mercedes Marcó del Pont, se dijo “personalmente () muy pesimista acerca de cómo se va a desenvolver la economía mundial en los próximos años”, observando que “los diagnósticos que vienen de la mano del pensamiento neoliberal están vinculados con intereses concretos, esencialmente al mundo financiero y están tratando de proteger los bancos y al sistema, olvidándose del resto de la sociedad”.

“Sabemos que los trabajadores y los empresarios son los que realmente pueden regenerar las condiciones para volver a crecer; como no se advierte que en los países desarrollados se esté dando esta discusión, creo que hay que ser conscientes de que esta crisis puede venir para un largo rato”, dijo Marcó del Pont.

Esta observación de la presidenta del Banco Central argentino es totalmente justa para cualquier economista o analista que haya observado el desenvolvimiento de la política económica y comercial durante las últimas décadas, como es mi caso en lo referente a América del Norte: los problemas de la economía real, del crecimiento, del desempleo, de la demanda agregada, del capitalismo a secas para ser breve, no están siendo discutidos ni encarados de manera seria en los países capitalistas desarrollados.

La voz cantante es la del sector financiero, como analizaba el presidente y director ejecutivo del Banco de la Reserva Federal de Kansas City, Thomas M. Hoenig, el 27 de junio de este año en el marco del “Pew Financial Reform Project and New York University Stern School of Business” (6).

Como London Banker, Hoenig planteaba que los grandes bancos e instituciones financieras consideradas demasiado importantes sistemicamente como para dejarlas caer, por ejemplo los grandes bancos que constituyen el meollo de la crisis en la ZE, “son fundamentalmente inconsistentes con el capitalismo. Están inherentemente desestabilizando los mercados globales y perjudican el crecimiento (económico) mundial.

Aunque parezca contradictorio, y no lo es de manera alguna, el reducto del capitalismo a secas, con sus malas y menos malas consecuencias pero con la ventaja de que puede generar desarrollo, crear empleos y bajar la pobreza, está ahora en muchos de los países emergentes de Asia y América latina. La prueba es lo que dice Marcó del Pont: “los países que están zafando de la recesión son aquellos que han logrado reindustrializarse y recomponer su mercado interno, que es recomponer salario, es recomponer el mercado de trabajo () Argentina y los países de América latina tenemos la enorme ventaja de que hemos crecido a partir de nuestro mercado interno, y ese mercado interno lo tenemos que cuidar y trabajar mucho en la integración regional”.

Para finalizar, en su primera acepción quimera es un monstruo imaginario que, según la fabula, vomitaba llamas y tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón. Y en su tercera acepción es pendencia, riña o contienda. Por eso me parece que quimera define muy bien la ideología de esta dictadura de las finanzas: sus objetivos son monstruosos, irrealizables y han hecho renacer por todo el mundo la rapiña imperial.

La Vèrdiere, Francia

1.- Tony Porter, marzo de 2000:

http://dspace.cigilibrary.org/jspui/bitstream/123456789/18988/4/Legitimacy%20and%20Other%20Explanations%20of%20the%20FSF%20and%20G%2020.htm

2.- El CEF está compuesto por los bancos centrales (que son independientes de los gobiernos y están vinculados al sistema financiero privado), los ministerios de Hacienda o Departamentos del Tesoro, en algunos casos por las Comisiones de Valores Mobiliarios, por las organizaciones multilaterales, como la OCDE, el FMI y el BM, y las organizaciones que representan a las finanzas. Ver http://www.financialstabilityboard.org/members/links.htm

3.- El Grupo de 30 fue creado en 1978, es privado y se define de la siguiente manera: “un grupo internacional compuesto de muy altos representantes de los sectores público y privado, y de la academia”. Ver

http://group30.org/members.shtml

4.- Ver: http://www.londonbanker.blogspot.com/ Why I oppose Financial Stability y Banks are lawless dictators? Whose side are the police on?
5.- Ver: http://www.independent.co.uk/opinion/commentators/fisk/robert-fisk-bankers-are-the-dictators-of-the-west-6275084.html y http://myoccupylaarrest.blogspot.com/2011/12/my-occupy-la-arrest-by-patrick-meighan.html?m=1
6.- Ver: http://alainet.org/active/47712&lang=es

- Alberto Rabilotta es periodista argentino.

http://alainet.org/active/51553

Posteado por: tiempolatino | 14 diciembre 2011

Audacia, más audacia Samir Amin

Las circunstancias históricas creadas por la implosión del capitalismo contemporáneo requieren de una izquierda radical, tanto en el Norte como en el Sur, que sea capaz de formular una alternativa política al sistema existente. El propósito de este artículo es mostrar por qué es necesaria la audacia y lo que esta significa.

¿Por qué audacia?

1. El capitalismo contemporáneo es un capitalismo de monopolios generalizados. Con esto quiero decir que los monopolios no son ya más islas grandes en un mar de empresas relativamente autónomas, sino que son un sistema integrado, que controla absolutamente todos los sistemas de producción. Pequeñas y medianas empresas, incluso las grandes corporaciones que no son estrictamente oligopolios, están bajo el control de una red que remplaza a los monopolios. Su grado de autonomía se ha visto reducido al punto de convertirse en subcontratistas de los monopolios.

Este sistema de monopolios generalizados es producto de una nueva fase de centralización del capital que tuvo lugar durante los 80 y 90 en los países que componen la Triada (Estados Unidos, Europa y Japón).

Los monopolios generalizados dominan ahora la economía mundial. “Globalización” es el nombre que le han dado al conjunto de demandas mediante las cuales ejercen su control sobre los sistemas productivos de la periferia del capitalismo global (periferia entendida como el mundo por debajo de la Triada). Esto no es más que una nueva fase del imperialismo.

2. El capitalismo de los monopolios generalizados y globalizados es un sistema que garantiza que estos monopolios graven impuestos sobre la masa de plusvalía (transformada en ganancias) que el capital extrae de la explotación del trabajo. En la medida en que estos monopolios están operando en las periferias del sistema global, la renta monopólica es renta imperialista. El proceso de acumulación capitalista –que define el capitalismo en todas sus sucesivas formas históricas- está determinado por la maximización de la renta monopólica/imperialista que persigue.

Este desplazamiento del centro de gravedad de la acumulación del capital es la fuente de la continua concentración del ingreso y la riqueza en beneficio de los monopolios, ampliamente controlada por las oligarquías (plutocracias) que gobiernan los grupos oligopólicos a expensas de la remuneración del trabajo e incluso de la remuneración del capital no monopólico.

3. Esto pone en riesgo al mismo crecimiento, desequilibrando la fuente de financialización del sistema económico. Con esto me refiero a que el segmento creciente de la plusvalía no puede ser invertido en la expansión y profundización de los sistemas de producción y por consiguiente la inversión financiera de la plusvalía desmedida se vuelve la única opción para sostener la acumulación bajo el control de los monopolios.

La implementación que el capital realiza en determinados sistemas, permite que la financialización opere de distintas maneras, generando:

(i) la subordinación de la gestión de las empresas al principio del “valor de las acciones”.

(ii) la sustitución del sistema de pensiones basado en la capitalización (fondos de pensión) por sistemas de distribución de las pensiones.

(iii) la adopción del principio de “intercambio de tasas flexibles”.

(iv) el abandono del principio bajo el cual los bancos centrales determinan la tasa de interés –el principio de liquidez- y la transferencia de esta responsabilidad al “mercado”.

La financialización ha transferido la responsabilidad principal en el control de la reproducción del sistema de acumulación a 30 grandes bancos que son parte de la Triada. Los eufemísticamente llamados “mercados” no son otra cosa más que los lugares donde son desplegadas las estrategias de los actores que dominan la escena económica.

Por consiguiente esta financialización, que es responsable del crecimiento de la desigualdad en la distribución del ingreso (y la riqueza), genera la misma plusvalía que la sostiene. La “inversión financiera” (o mejor dicho la inversión en especulación financiera) continúa creciendo a gran velocidad sin corresponderse con el crecimiento del Producto Interior Bruto (que en la actualidad se está convirtiendo en algo ficticio) o con la inversión en la producción real.

El crecimiento explosivo de la inversión financiera requiere, y se alimenta de, la existencia de deuda en todas sus formas, especialmente de la deuda soberana. Cuando los gobiernos que están en el poder dicen estar persiguiendo la reducción de la deuda, están mintiendo deliberadamente. Para concretar la estrategia de financialización de los monopolios se necesita el crecimiento de la deuda, algo que en realidad los monopolios buscan más que combaten, como una manera de absorber la ganancia de los monopolios. Las políticas de austeridad impuestas para “reducir la deuda”, han tenido como resultado (tal y como se pretendía) el incremento del volumen de la misma.

4. Es este sistema –llamado popularmente neoliberal, el sistema del monopolio generalizado capitalista, “globalizado” (imperialista) y financializado (como una necesidad para su propia reproducción) – que implosiona ante nuestros ojos. Pero este sistema, aparentemente incapaz de derrotar sus crecientes contradicciones internas, está condenado a continuar su salvaje expansión.

La “crisis” del sistema es causada por su propio “éxito”. En efecto, la estrategia desplegada por los monopolios siempre ha producido los resultados deseados: los planes de “austeridad” y los llamados planes de reducción social (en realidad anti-social) continúan siendo impuestos, a pesar de la resistencia y las luchas. Actualmente, la iniciativa yace en manos de los monopolios (“los mercados”) y sus siervos políticos (los gobiernos subordinados a las demandas del “mercado”).

5. Bajo estas condiciones el capital monopólico ha declarado abiertamente la guerra tanto a los trabajadores como a los pueblos. Esta declaración es parte del planteamiento de “el liberalismo no es negociable”. El capital monopólico seguirá expandiéndose sin reducir su velocidad. La crítica a la “regulación” que explico a continuación, está basada en este hecho.

No estamos viviendo un momento histórico en donde la búsqueda de un “compromiso social” sea una opción posible. Ha habido momentos en el pasado, como el compromiso social durante la post Guerra entre el capital y el trabajo referente a un Estado social democrático en el oeste, el socialismo actualmente existente en el este, y los proyectos nacionalistas y populares en el sur, pero el actual momento histórico ya no es el mismo. El conflicto actual se produce entre el capital monopólico, y los trabajadores y la gente que es llamada a rendirse incondicionalmente. Las estrategias defensivas de resistencia bajo estas condiciones no son efectivas y eventualmente llevan incluso a ser derrotadas. En la guerra declarada por el capital monopólico, los trabajadores y los pueblos deben desarrollar estrategias que les permitan colocarse a la ofensiva.

El periodo de guerra social está necesariamente acompañado por la proliferación de conflictos políticos internacionales e intervenciones militares de las fuerzas imperialistas de la Triada. La estrategia de “control militar del planeta” por las fuerzas armadas de los Estados Unidos y sus aliados subordinados de la OTAN es, en última instancia, el único medio por el cual los monopolios imperialistas de la Triada pueden continuar su dominio sobre los pueblos, naciones y estados del Sur.

Ante este desafío de la guerra declarada por los monopolios, ¿cuáles son las alternativas que se proponen?

Primera respuesta: “regulación de los mercados” (financieros y de otros tipos)

Esta regulación es una iniciativa que los monopolios y los gobiernos reivindican. Sin embargo esto es solo retórica vacía, diseñada para confundir a la opinión pública. Estas iniciativas no pueden parar la desenfrenada carrera por el beneficio financiero, resultado de la lógica de acumulación controlada por los monopolios. Son por tanto una falsa alternativa.

Segunda respuesta: un retorno a los modelos de la post Guerra

Estas respuestas alimentan una triple nostalgia: (i) la reconstrucción de una verdadera “socialdemocracia” en Europa occidental, (ii) la resurrección de “socialismos” basados en los principios que gobernaron el siglo XX (iii) el retorno a fórmulas de nacionalismo popular en la periferia del Sur. Estas nostalgias imaginan que es posible obligar a retroceder al capitalismo monopólico, forzándole a regresar a lo que era en 1945. Pero la historia nunca permite tales retornos al pasado. El capitalismo debe ser confrontado tal y como es hoy, no como nosotros hubiéramos deseado que hubiese sido imaginándonos un bloqueo en su evolución. Sin embargo, estos anhelos siguen atormentando a una buena parte de la izquierda global.

Tercera respuesta: la búsqueda de un consenso “humanista”

Yo defino este piadoso deseo de la siguiente manera: la ilusión de que un consenso entre intereses en conflicto puede ser posible. Algunos ingenuos movimientos ecologistas, entre otros, comparten esta ilusión.

Cuarta respuesta: las ilusiones del pasado

Estas ilusiones invocan “la especificidad” y “el derecho a la diferencia” sin preocuparse de entender su alcance y significado. El pasado ya nos ha respondido las preguntas del futuro. Estos “culturalismos” pueden adoptar varias formas étnicas o para-religiosas. Teocracias y etnocracias se convierten en convenientes substitutos de las luchas sociales democráticas que han visto vaciada su agenda.

Quinta respuesta: la prioridad de la “libertad personal”.

La gama de respuestas basadas en esta prioridad, considerada el “valor supremo”, incluyen entre sus filas a los retrógrados defensores de la “democracia electoral representativa”, a la que equiparan con democracia en sí misma. La fórmula separa la democratización de las sociedades del progreso social, tolerando incluso una asociación de facto con la regresión social con tal de no poner en riesgo y desacreditar la democracia, reducida ahora al estatus de una trágica farsa.

Pero hay variaciones de esta posición incluso más peligrosas. Me refiero aquí a algunos típicos “post modernos” actuales (como Toni Negri en particular) quienes imaginan que el individuo se ha convertido ya en el protagonista de la historia, como si el comunismo, que permite al individuo ser emancipado de la alienación y convertirse en protagonista de la historia, ya hubiese sido instaurado.

Está claro que todas las respuestas de arriba, incluyendo aquellas de derecha (como las “regulaciones” que no afectan a la propiedad privada de los monopolios) todavía encuentran poderosos ecos en una mayoría de la gente de izquierda.

6. La guerra declarada por el generalizado capitalismo monopólico del imperialismo contemporáneo no tiene nada que temer de las falsas alternativas que acabo de perfilar.

¿Qué hacer entonces?

Este momento nos ofrece la oportunidad histórica de ir mucho más lejos; nos demanda como única y efectiva respuesta una audaz y atrevida radicalización en la formulación de alternativas capaces de movilizar trabajadores y pueblos para colocarse a la ofensiva y defenderse de la estrategia de guerra de sus enemigos. Estas formulaciones, basadas en el análisis del capitalismo actualmente existente, deben confrontar directamente el futuro a ser construido, y sacarnos de la nostalgia del pasado y de las ilusiones de la identidad o el consenso.

Programas audaces para una izquierda radical

Voy a organizar los siguientes planteamientos bajo tres ideas centrales: (i) la socialización de la propiedad de los monopolios, (ii) la des-financialización del manejo de la economía, (iii) des-globalización de las relaciones internacionales.

Socialización de la propiedad de los monopolios

La efectividad de la respuesta alternativa requiere necesariamente del cuestionamiento del principio de la propiedad privada del monopolio del capital. La propuesta de “regular” las operaciones financieras, el retorno de los mercados a la “transparencia” para permitir que las expectativas de los “agentes” se conviertan en “racionales” y definan los términos de un consenso de estas reformas sin abolir la propiedad privada de los monopolios no es más que un claro intento de confundir a un público ingenuo. Los monopolios son llamados a “gestionar” reformas contra sus propios intereses, ignorándose el hecho de que los monopolios mantienen mil y un formas de burlar los objetivos de estas reformas.

El proyecto social alternativo debería revertir la dirección del actual orden social (desorden social) producido por las estrategias de los monopolios, con el propósito de asegurar empleo pleno y estable, garantizando salarios decentes al mismo tiempo que genera la productividad de la labor social. Este objetivo es simplemente imposible sin la expropiación del poder de los monopolios.

El “software de los teóricos de la economía” debe ser reconstruido (en palabras de François Morin) así como la absurda e imposible teoría económica de que las “expectativas” promueven la democracia porque permiten un mayor control en la toma de decisiones económicas. La audacia en este momento requiere de reformas radicales en la educación para la formación no solo de economistas sino también de aquellos llamados a ocupar cargos de gestión.

Los monopolios son cuerpos institucionales que deben ser manejados de acuerdo a los principios de la democracia, en conflicto directo con quienes santifican la propiedad privada. A pesar de que el término “bienes”, importado de la palabra anglo sajona, es en sí mismo ambiguo porque está desconectada del debate sobre el significado de los conflictos sociales (el lenguaje anglo sajón ignora deliberadamente la realidad de las clases sociales), el término aquí puede ser utilizado específicamente para denominar a los monopolios como parte de los “bienes”.

La abolición de la propiedad privada de los monopolios debe tener lugar a través de su nacionalización. Este primer paso legal es inevitable. Pero la audacia implica en este punto ir más allá de este paso legal para proponerse la socialización de la gestión de los monopolios nacionalizados y la promoción de las luchas sociales democráticas articuladas en este proceso.

Daré un ejemplo concreto que podría incluirse en estos planes de socialización.

Tanto los propietarios de tierra ‘capitalistas’ (aquellos de los países desarrollados) como los propietarios ‘campesinos’ (mayormente del Sur) son prisioneros tanto de los monopolios que proveen inputs[1] y créditos, como de los que dependen del proceso de transporte y comercialización de sus productos. Pero ninguno de los dos grupos tiene autonomía real en la toma de decisiones. A esto se suma que la productividad alcanzada es apropiada por los monopolios que reducen a los productores al status de “subcontratistas”. Frente a esto, ¿cuál es la alternativa posible?

Los monopolios deberían ser substituidos por instituciones públicas que trabajen dentro de un marco legal como parte de su forma de gobernar. Estas instituciones deberían ser constituidas por representantes de: (i) campesinos (los principales interesados), (ii) unidades ascendentes (manufactura de inputs, bancos) y descendentes (industria alimentaria, cadenas comerciales), (iii) consumidores, (iv) autoridades locales comprometidas con el medio ambiente y la sociedad (escuelas, hospitales, planificación urbana, vivienda, transporte), (v) el Estado (los ciudadanos). Estos representantes deberían ser seleccionados de acuerdo a procedimientos correspondientes a su propia manera de gestión social, como por ejemplo unidades de producción de inputs gestionadas por consejos de administración conformados por trabajadores directamente empleados por las unidades concernientes así como por quienes están empleados por unidades de subcontrato. Estas estructuras deberían estar diseñadas de tal manera que asocien la gestión del personal con cada uno de estos niveles, así como con centros de investigación que busquen una investigación independiente, y tecnología apropiada. Podríamos hasta concebir una representación de los proveedores de capital (“pequeños accionistas”) heredados de la nacionalización, si es que lo consideramos útil.

Estamos hablando por tanto de aproximaciones institucionales que son más complejas que las reformas de autogestión o cooperativas conocidas hasta el momento. Es necesario inventar los caminos de este proceso de tal manera que promuevan el ejercicio de una democracia verdadera en el manejo de la economía, ejercicio basado en negociaciones abiertas entre todos las partes interesadas. Se requiere una formula que vincule sistemáticamente la democratización de la sociedad con el progreso social, en contraste con la realidad del capitalismo que disocia la democracia, reduciéndola al manejo formal de la política, con las condiciones sociales abandonadas al “mercado” dominado por lo que produce el monopolio del capital. Ahí y solo ahí podremos hablar de una verdadera transparencia de los mercados, cuando estos sean regulados bajo formas institucionalizadas de gestión socializada.

El ejemplo puede parecer marginal en los países capitalistas desarrollados debido a que los pequeños propietarios de tierra y campesinos son solo una pequeña proporción de los trabajadores (3-7%). Sin embargo, este tema es central para el Sur, en donde la población rural seguirá siendo significativa por algún tiempo. Aquí, el acceso a la tierra, que debe ser garantizado para todos (con la mayor equidad posible en su distribución) es fundamental para avanzar en la agricultura campesina. Esta “agricultura campesina” no debe ser entendida como sinónimo de “agricultura estática” o “tradicional y folklórica”. El progreso necesario de la agricultura campesina implica una cierta “modernización” (a pesar de que este término es poco apropiado debido a que inmediatamente sugiere modernización a través del capitalismo). Más inputs efectivos, créditos, y cadenas de producción y distribución son necesarias para impulsar la productividad del trabajo campesino. Las fórmulas propuestas aquí tienen por objetivo avanzar en la modernización bajo formas y orientadas por un espíritu “no-capitalista”, es decir, bajo un horizonte socialista.

Obviamente, el ejemplo específico escogido aquí en este artículo es uno de los que necesita ser institucionalizado. La nacionalización / socialización de la gestión de los monopolios en los sectores de la industria y el transporte, bancos y otras instituciones financieras, deben ser imaginadas bajo el mismo espíritu, tomando las especificidades de sus propias economías y funciones sociales en la constitución de sus consejos de administración. Como ya se ha señalado, estos consejos deben incluir a los trabajadores de la compañía, así como a los subcontratistas, representantes de las industrias, bancos, institutos de investigación, consumidores y ciudadanos.

La nacionalización/ socialización de los monopolios nos señala una necesidad fundamental como eje central del reto que deben encarar los trabajadores y pueblos bajo un capitalismo contemporáneo de monopolios generalizados. Este es el único camino para detener la acumulación por desposesión a la que nos está llevando el manejo de la economía por parte de los monopolios.

La acumulación dominada por los monopolios puede ser de hecho reproducida solamente si el área sujeta al “manejo del mercado” está en constante expansión. Esto es posible por la excesiva privatización de los servicios públicos (desposesión de los ciudadanos), y el acceso a recursos naturales (desposesión de los pueblos). La extracción de las ganancias de las unidades económicas “independientes” por parte de los monopolios es también una desposesión (entre capitalistas!) de la oligarquía financiera.

De-financialización: un mundo sin Wall Street

La nacionalización/ socialización de los monopolios debería abolir el principio de “valor de las acciones” impuesto por la estrategia de acumulación al servicio de la renta monopólica. El objetivo es esencial para cualquier agenda que quiera escapar del anquilosamiento bajo el cual nos tiene enfangados el actual manejo de la economía. La implementación de un proceso de nacionalización trastoca la financialización del manejo de la economía. Pero ¿estaríamos regresando a la famosa “eutanasia de la renta” acuñada por Keynes en su época? No necesariamente, y desde luego no completamente. Se puede fomentar el ahorro, pero bajo la condición de que su origen (ahorros de los trabajadores, negocios, comunidades) y las condiciones de las ganancias, sean bien definidas. El discurso del ahorro macroeconómico en la teoría económica convencional esconde la pretensión del acceso exclusivo al mercado de capital por parte de los monopolios. La tan llamada “ganancia generada por el mercado” no es otra cosa que el medio para garantizar el crecimiento de la renta monopólica.

Por supuesto la nacionalización / socialización de los monopolios también se puede utilizar para los bancos, al menos para los más grandes. Pero la socialización de su intervención (“políticas de crédito”) tiene características específicas que requieren de más precisión en la constitución de sus consejos de administración. La nacionalización en el sentido más clásico se refiere únicamente a la substitución de consejos de administración conformados por accionistas privados por otros definidos por el Estado. Esto permitiría en principio, la implementación de políticas de crédito formuladas desde el Estado, lo cual no es poco. Pero no es suficiente si consideramos que la socialización requiere de la participación de accionistas sociales relevantes en la gestión del banco. Aquí la gestión de los bancos por sus propios trabajadores no sería lo más apropiado. El personal afectado debe ser incorporado en las decisiones sobre sus propias condiciones laborales, pero poco más, debido a que no le corresponde determinar las políticas de crédito que deben ser implementadas.

Si los consejos de administración deben lidiar con el conflicto de intereses entre quienes proveen préstamos (los bancos) y aquellos que los reciben (las “empresas”), la fórmula para la composición de los consejos de administración debe ser diseñada tomando en cuenta cuáles son estas empresas y que es lo que necesitan. Necesitamos una restructuración del sistema bancario, sistema que se ha convertido en algo excesivamente centralizado desde que los marcos regulatorios de los últimos dos siglos fueron abandonados en las últimas cuatro décadas. Este es un argumento fuerte que justifica la reconstrucción de la especialización bancaria en función de los requerimientos de los beneficiarios de los créditos, así como de su propia función económica (provisión de liquidez a corto plazo, contribuir a la financiación de inversiones en el mediano y largo plazo). Deberíamos entonces por ejemplo, crear un ” banco agrícola” (o un conjunto coordinado de bancos agrícolas) entre cuya clientela se incluyan no solo pequeños propietarios de tierra y campesinos sino también a todos los involucrados en las diferentes entidades de la agricultura descritas arriba. El consejo de administración del banco podría incorporar por un lado a los “bancarios” (personal del banco, los que han sido reclutados por el consejo de administración) y otros clientes (pequeños propietarios de tierra o campesinos, y otras entidades.

Podemos imaginar también otros tipos de sistemas articulados de bancos, adecuados para diferentes sectores industriales, en donde los consejos de administración podrían incluir clientes industriales, así como centros de investigación, tecnología y servicios, para asegurar el control del impacto ecológico de la industria, y de esta manera garantizar el mínimo riesgo (reconociendo claro está que ninguna acción humana está completamente libre de riesgos), y vincularlo a un debate transparente y democrático.

La des-financialización de la gestión económica requiere asimismo de dos tipos de legislación. La primera referente a la autoridad de un Estado soberano para prohibir que fondos especulativos (fondos de cobertura) operen en su propio territorio. La segunda es la referida a los fondos de pensiones, los cuales se han convertido actualmente en los mayores operadores en la financialización del sistema económico. Estos fondos fueron designados, en Estados Unidos en primer lugar por supuesto, para transferir a los trabajadores los riesgos normalmente asumidos por el capital, y que constituyen las razones a las que se suele apelar para justificar la remuneración del capital! Esto constituye un arreglo escandaloso, en clara contradicción incluso con la defensa ideológica del capitalismo! Pero esta “invención” es un instrumento ideal para las estrategias de acumulación dominadas por los monopolios.

La abolición de los fondos de pensiones es necesaria para el beneficio de sistemas redistributivos de pensiones, los cuales por su propia naturaleza, requieren de un debate democrático para determinar las cantidades y periodos de contribución así como la relación entre las cantidades de las pensiones y los pagos. En una democracia que respeta derechos sociales, los sistemas de pensiones son universalmente accesibles para todos los trabajadores.

Todas las medidas de de-financialización sugeridas aquí nos llevan a una conclusión obvia: Un mundo sin Wall Street, tomando prestado el título de un libro de François Morin, es posible y deseable.

En un mundo sin Wall Street, la economía está todavía controlada por el mercado. Pero por primera vez estos mercados son verdaderamente transparentes, regulados por una negociación democrática entre actores sociales genuinos (actores que por primera vez ya no son adversarios, como ocurre bajo el capitalismo). Es el “mercado” financiero, opacado por la naturaleza y el carácter de los requerimientos de la gestión para beneficio de los monopolios, el que desaparece. Podríamos incluso explorar si es que es útil o no terminar con el intercambio de acciones, dado que los derechos a la propiedad (tanto en su forma privada como social) serían dirigidos de otra manera. El simbolismo en cualquier caso–un mundo sin Wall Street- conserva todo su poder.

Des-financialización no significa en cualquier caso la abolición de la política macroeconómica y en particular la gestión macro del crédito. Por el contrario, restaura su eficiencia al liberándola de la subyugación a estrategias que buscan la maximización de las rentas de los monopolios. La restauración de los poderes de los bancos centrales nacionales, ya no más “independientes” sino dependientes tanto del Estado como de los mercados y regulados por la negociación democrática entre los accionistas sociales, nos otorga la formulación de una política macro de crédito capaz de permitir una gestión social de la economía.

En el nivel internacional: desconexión

En este punto voy a utilizar el término “desconexión” que propuse hace medio siglo, un concepto que el discurso contemporáneo aparentemente ha sustituido por el sinónimo “des-globalización”. Nunca he conceptualizado desconexión como una forma autárquica de refugio, sino como un cambio estratégico de cara tanto a las fuerzas internas como externas en respuesta a los requerimientos inevitables del desarrollo autodeterminado. La desconexión promueve la reconstrucción de una globalización basada en la negociación, en vez de una subordinación a los intereses exclusivos de los monopolios imperialistas. La desconexión hace también posible la reducción de las desigualdades internacionales.

La desconexión es necesaria porque sin ésta, las medidas definidas en las dos secciones previas de este artículo no podrán ser jamás implementadas a escala global, o incluso tampoco a nivel regional (por ejemplo en Europa). Estas medidas únicamente podrán empezar a realizarse en el contexto de los estados / naciones a partir de luchas sociales y políticas, comprometidas con un proceso de socialización del manejo de su economía.

El imperialismo, bajo la forma adoptó hasta justo después de la Segunda Guerra Mundial, generó un fuerte contraste entre centros imperialistas industrializados y periferias dominadas donde la industria fue prohibida. Las victorias de los movimientos de liberación nacional iniciaron el proceso de industrialización de las periferias, mediante la implementación de políticas de desconexión necesarias para alcanzar el desarrollo endógeno. Asociadas con reformas sociales, que para aquellos tiempos eran reformas radicales, estas desconexiones crearon las condiciones para un eventual “surgimiento” de los países que más lejos habían llegado en esa dirección – obviamente con China a la cabeza de este bloque de países.

Pero el imperialismo del actual momento histórico, el imperialismo de la Triada, está forzado a renegociar y “ajustarse” a las condiciones de este nuevo momento, y por lo tanto a reconstruirse bajo nuevas bases, basadas en “ventajas” mediante las cuales se busca mantener el privilegio de la exclusividad que he clasificado en cinco categorías. Estas se refieren al control de:

· tecnología
· acceso a recursos naturales del planeta
· integración global de los sistemas monetarios y financieros
· sistemas de comunicación e información
· armas de destrucción masiva.

Actualmente, la principal forma de desconexión es aquella definida precisamente por estos cinco privilegios del imperialismo contemporáneo. Los países emergentes están destinados a la desconexión de estos cinco privilegios, con distintos grados de control y auto determinación. Mientras que el éxito temprano en las pasadas dos décadas de desconexión permitió la aceleración de su desarrollo, en particular a través del desarrollo industrial dentro del sistema “liberal” globalizado, es decir “capitalista”, este éxito ha alimentado la desilusión sobre la posibilidad de continuar por este camino, es decir, emergiendo como los nuevos “socios capitalistas de igual nivel”. La intención de “cooptar” a los más prestigiosos de estos países mediante la creación del G20 ha fomentado estas ilusiones.

Pero con la actual implosión del sistema imperialista (llamado “globalización”), estas ilusiones deben disiparse. El conflicto entre los poderes imperialistas de la Triada y los países emergentes ya es visible, y se espera que empeore. Si quieren avanzar, las sociedades de los países emergentes se verán forzadas a avanzar hacia modelos de desarrollo autosuficientes mediante planes nacionales y a través del fortalecimiento de la cooperación Sur-Sur.

La audacia, en estas circunstancias, incluye un compromiso vigoroso y coherente hasta el final, que vincule las medidas requeridas de desconexión con los avances deseados en el progreso social.

El objetivo de esta radicalización implica: la democratización de la sociedad; el consecuente progreso social asociado; y la toma de posiciones antiimperialistas. Un compromiso en esta dirección es posible, no solo para las sociedades de los países emergentes, sino también para los “abandonados” o los “invisibilizados” del Sur global. Estos países han sido recolonizados a través de los programas de ajuste estructural de los 1980s. Sus pueblos están actualmente movilizados, y o bien han alcanzado algunas victorias (en América del Sur) o no lo han logrado todavía (en el mundo árabe).

Audacia significa que la izquierda radical de estas sociedades debe tener el coraje necesario para medir los retos que afronta y apoyar la continuación y radicalización de las necesarias luchas actualmente en marcha.

La desconexión del Sur prepara el camino para la deconstrucción del propio sistema imperialista. Esto es específicamente obvio claro en áreas afectadas por el manejo del sistema monetario y financiero global, resultado de la hegemonía del dólar.

Pero cuidado: es una ilusión esperar que a este sistema le sustituya “otro mundo monetario y otro sistema financiero” que sea más equilibrado y favorable para el desarrollo de las periferias. Como suele ocurrir, la búsqueda de un “consenso” basado en la reconstrucción internacional y producido desde arriba, es un mero deseo en espera de que ocurra un milagro. Lo que está en la agenda ahora es la deconstrucción del sistema existente – su propia implosión – y la reconstrucción de sistemas nacionales alternativos (para países, continentes o regiones), algo que ya ha comenzado a suceder en América del Sur. Audacia es tener el coraje de avanzar con la mayor determinación posible, sin preocuparse demasiado por cómo vaya a reaccionar el imperialismo.

La misma cuestión de la desconexión es igualmente importante para Europa, que es una especie de sub escenario de globalización dominado por monopolios. El proyecto europeo fue diseñado desde afuera y construido sistemáticamente para desposeer a la gente de su capacidad para ejercer su poder democrático. La Unión Europea fue establecida como un protectorado de los monopolios. Con la implosión de la zona euro, la subordinación a la ganancia de los monopolios ha significado la abolición de la democracia, que ha sido reducida al estatus de farsa y que adopta formas extremas, concentrándose solo en la pregunta: cómo el “mercado” (o sea los monopolios) y las “agencias de calificación de riesgos” (es decir, de nuevo los monopolios) reaccionan? Actualmente ese es el único asunto planteado. Ya no es un tema a ser considerado el cómo la gente reacciona.

Está claro que ni aquí ni allí existe una alternativa a la audacia: es necesario “desobedecer” las reglas impuestas por la “Constitución Europea” y el ficticio Banco Central Europeo. En otras palabras, no existe otra alternativa que deconstruir las instituciones europeas y la zona euro. Este es el pre requisito insoslayable para la eventual reconstrucción de “otra Europa” de pueblos y naciones.

En conclusión: Audacia, más audacia, siempre audacia.

En definitiva esto es lo que quiero decir con audacia:

(i) Para la izquierda radical de las sociedades de la Triada imperialista, la necesidad de un compromiso para construir un bloque social anti monopólico.

(ii) Para la izquierda radical de las sociedades de la periferia, el compromiso de construir un bloque social alternativo anti-comprador.

Va a tomar tiempo avanzar en la construcción de estos bloques, pero podría darse una aceleración si es que la izquierda radical se mueve con determinación y se compromete en avanzar por el largo camino al socialismo. Es sin embargo necesario proponer estrategias no para “salir de la crisis del capitalismo” sino para “salir del capitalismo en crisis”, como dice el título de uno de mis recientes trabajos.

Nos encontramos en un periodo crucial de la historia. La única legitimidad del capitalismo es haber creado las condiciones para transitar al socialismo, que debemos entenderlo como una fase más avanzada de la civilización. El capitalismo es ya un sistema obsoleto, su continuidad solo puede llevarnos a la barbarie. No es posible otro capitalismo. La posibilidad de un choque de civilizaciones es, como siempre, incierto. O la izquierda radical triunfa mediante la audacia de sus propias iniciativas para elaborar avances revolucionarios, o la contra revolución ganará.

Todas las estrategias de la izquierda no radical no son de hecho estrategias, sino tan solo ajustes coyunturales a los altibajos de un sistema que implosiona. Y si el poder que se quiere, como Le Guépard, es el de “cambiar todo para que nada cambie”, y si los candidatos de la izquierda creen que es posible “cambiar la vida sin tocar el poder de los monopolios”, la izquierda no radical no detendrá el triunfo de la barbarie del capitalismo. Ya han perdido la batalla por no querer enfrentarlo.

Audacia es lo que hace falta para provocar el otoño del capitalismo, otoño que será anunciado por la implosión del propio sistema y por el nacimiento de una auténtica primavera de los pueblos, una primavera posible.

Referencias:

Samir Amin, Sortir de la crise du capitalisme ou sortir du capitalisme en crise ; Le temps des cerises, 2009.

Samir Amin, Ending the crisis of capitalism or ending capitalism. Pambazuka Press 2011

Samir Amin, Du capitalisme à la civilisation ; Syllepse, 2008.

Aurélien Bernier, Désobéissons à l’Union Européenne ; Les mille et une nuits, 2011.

Jacques Nikonoff, Sortir de l’euro ; Mes mille et une nuits, 2011.

François Morin, Un monde sans Wall Street ; Le seuil, 2011.

[1] Sobre los inputs: “Se empieza considerando, por razones de simplificación, que se produce un sólo bien (o servicio) por una empresa y que para producirlo es necesario una serie de elementos denominados factores de producción (también pueden ser denominados insumos o inputs). El bien o servicio producido recibe el nombre de output. La función que relacionaría las cantidades de la cantidad de factores productivos utilizados con el output obtenido recibe el nombre de función de producción. Los inputs utilizados serían las materias primas, productos intermedios (comprados a otra empresa u obtenidos en otro proceso de producción de la misma empresa), el trabajo humano usado, los suministros de energía, agua y similares, el coste de reponer el capital utilizado, maquinaria, herramientas), ya que sufre desgaste por el uso en el proceso de fabricación. Una simplificación frecuente es reducir a dos los factores: capital y trabajo. Trabajo representaría el trabajo humano, capital el resto” en http://es.wikipedia.org/wiki/Microeconom%C3%ADa

Traducción: Katu Arkonada y Alejandra Santillana

- Samir Amin es economista egipcio, presidente del Foro Mundial de Alternativas

http://alainet.org/active/51548&lang=es

Posteado por: tiempolatino | 9 diciembre 2011

OTRA PERSPECTIVA SOBRE LA CELAC

Alejandro Torres Rivera
8 de diciembre de 2011

Con la participación de 33 naciones latinoamericanas y caribeñas, quedó constituida la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, (CELAC). Indicamos entonces y reiteramos esta noche, que dicha iniciativa es “la incipiente concreción del anhelado instrumento que por décadas reclamaron los pueblos del subcontinente americano”, expresando de paso, nuestra esperanza en que con el tiempo, dicho instrumento de integración regional, supere los obstáculos sembrados en nuestros pueblos por las potencias imperiales.

A pesar de lo esperanzador de esta reunión fundacional, no han sido pocas las voces que hemos escuchado en Puerto Rico cuestionando algunos aspectos dentro del contexto de la misma. El señalamiento más agudo que ha sido la ausencia de referencias específicas, más allá de las expresiones del Presidente de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra sobre la ausencia de Puerto Rico, sobre el caso colonial puertorriqueño. De hecho, se ha comentado con algún amargo sabor, la referencia hecha por la presidenta de Argentina sobre el caso colonial de Las Malvinas, destacando dichas islas como ejemplo de los últimos remanentes coloniales en la región, sin que dicha expresión de extienda a otros territorios coloniales, principalmente en la región del Caribe, donde todavía ondean en algunas de sus islas las banderas imperiales de ciertas potencias europeas y la estadounidense.

Ciertamente como pueblo que lleva más de cinco siglos de forcejeo en su lucha anti colonial, desearíamos que en todo evento donde se discuta la integración de América Latina y el Caribe, se discuta el caso colonial puertorriqueño, destacando, además, la lucha histórica que hemos llevado a cabo por la libre determinación e independencia. Igualmente, nos parece apropiado y casi inexcusable, que otros ejemplos de colonialismo en la región, incluyendo Puerto Rico, no fueran mencionados en manera específica en los documentos aprobados o mencionados por otros dirigentes políticos solidarios con la lucha del pueblo puertorriqueño. Pero de ahí pasar a desvalorizar la importancia del evento y su significado para nuestros pueblos, equiparando el proyecto propuesto por la CELAC en sus documentos a la OEA, o equiparando el rol que habrá de asumir dicho organismo en el futuro con este desacreditado organismo, resulta también igualmente desproporcionado.

Un examen de la Declaración de Caracas titulada “En el Bicentenario de la lucha de independencia, Hacia el camino de nuestros libertadores”, demuestra qué tan lejos se encuentran tales juicios apresurados sobre el significado histórico del evento.

A diferencia de la Organización de Estados Americanos, descrita por el ex Canciller cubano Raúl Roa García durante los primeros años de la década de 1960 como “Ministerio de Colonias de Estados Unidos”, la CELAC establece como principios y valores comunes: el respeto al Derecho Internacional, la solución pacífica de controversias, la prohibición del uso y de la amenaza de la fuerza, el respeto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, el reconocimiento de la integridad territorial de las naciones y la no injerencia en sus asuntos internos, la protección y la promoción de todos los derechos humanos y la democracia, como elementos esenciales en que cada nación construya la paz y construya libremente su propio sistema político y económico.

También la Declaración de Caracas compromete a los países signatarios a impulsar el desarrollo de la región, concentrando esfuerzos en la cooperación, la integración política, económica, social y cultural de sus integrantes, contribuyendo así a “la consolidación de un mundo multipolar y democrático, justo y equilibrado, y en paz, despojado del flagelos del colonialismo y de la ocupación militar.” Dentro de tales compromisos ciertamente se encuentra el compromiso de la CELAC con Puerto Rico y con el resto de los países coloniales de la región.

A diferencia de la OEA, donde se han representado históricamente los los sectores oligárquicos de América Latina entronizados en sus gobiernos; y donde con algunas excepciones, los pueblos en los cuales dichos sectores económicos ya no les gobiernan gracias a las luchas de masas que han desarrollado bajo diferentes métodos de lucha, la CELAC propone la reafirmación de la identidad de América Latina y el Caribe, incluyendo como parte de este proceso, “la existencia, preservación y convivencia de todas las culturas, razas y etnias que en ella habitan”, con un llamado a la “unidad en la diversidad”.

Otro señalamiento que hemos escuchado en el debate público, es precisamente la ausencia de planteamientos más radicales en el contenido de la Declaración. A nuestro juicio, la Declaración llega tan lejos como lo permite en esta etapa histórica las diferencias entre los proyectos políticos y económicos particulares de cada país. Si lo que se persigue es la integración latinoamericana y caribeña, el hilo conductor tiene que partir de una visión de inclusión y no de exclusión. A riesgo de no mencionar todos los Estados, en CELAC tienen que tener cabida países con gobiernos y modelos de desarrollo económico como los que se impulsan en Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia; como también, países con modelos y gobiernos como los que prevalecen en estos momentos en Colombia, México, Costa Rica, República Dominicana, Honduras y Guatemala, por solo mencionar algunos extremos de la ecuación; así como países como Chile, Argentina, Brasil, Ecuador, Uruguay y Paraguay; o territorios insulares como los que representan ex colonias inglesas o francesas que han accedido a la soberanía política en el Caribe.

Precisamente, la voluntad de estos pueblos para constituirse entre sí en una entidad regional al margen de la tutela de Estados Unidos y Canadá, representa un salto cualitativo que coloca a América Latina y el Caribe en un nuevo paradigma de integración.

Como indica la Declaración de Caracas, ahora le tocará a los Ministros de Relaciones Exteriores de los países de la CELAC formular aquellas propuestas y destinar los recursos necesarios, materiales y financieros necesarios para echar a caminar hacia puerto seguro el proyecto recién comenzado en esta nueva etapa de desarrollo para la región.

La nueva instancia de integración adoptó, además, otro documento titulado “Procedimientos para el funcionamiento orgánico de la CELAC.” Así las cosas, define sus órganos de dirección como los siguientes: a) Cumbre de Jefes y Jefas de Estado y de Gobierno; b) Reuniones de Ministras y Ministros de Relaciones Exteriores; c) Presidencia pro tempore; d) Reunión de Coordinadores Nacionales; e) Reuniones Especializadas; y f) Troika. Es importante destacar que las decisiones del nuevo organismo, en todos sus niveles, se tomará por consenso. En situaciones en que sea necesario hacer algún pronunciamiento urgente, se ha dispuesto que se tome por intermedio de la Presidencia Pro Tempore en conjunto con los integrantes de la Troika, el Estado que le precedió en la Presidencia Pro Tempore y el Estado que asumirá el año siguiente dicha responsabilidad.

Como instancia superior de integración, la CELAC asume la representación de América Latina y el Caribe en todos aquellos asuntos en los cuales la región deba representarse en organismos e instancias internacionales, particularmente en la Cumbre de América Latina y el Caribe con la Unión Europea; el Diálogo Ministerial Institucionalizado entre el Grupo de Río y la Unión Europea y los diálogos que haya mantenido al presente el Grupo de Río con terceros países en el marco de reuniones que se llevan a cabo al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas. En tal sentido, CELAC sustituye no solo al Grupo de Río, sino también a la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo (CALC).

Otro documento elaborado y aprobado en el marco de la Asamblea fundacional de la CELAC fue el llamado “Plan de Acción de Caracas 2012″. En él se atienden propuestas y proyecciones para el manejo de la situación financiera internacional y la nueva arquitectura financiera; la complementaridad y cooperación entre los mecanismos regionales y sub regionales de integración; la infraestructura para la integración física del transporte, las telecomunicaciones y la integración fronteriza; el desarrollo social y la erradicación del hambre y la pobreza; la asistencia humanitaria; la protección del migrante; la cultura; y las tecnologías de la información y comunicación.

Como puede verse, más allá de si Puerto Rico estuvo o no presente de manera particular en los documentos aprobados por la CELAC; y más allá de nuestros deseos de tener algún nivel de participación directa en este tipo de evento o en este tipo de organismo, cosa que aún no debemos descartar y por el contrario impulsar, lo cierto es que la fundación de la CELAC representa un nuevo paradigma para América Latina y el Caribe del cual nosotros los puertorriqueño(as) debemos sentirnos orgullosos y solidarios.

Ciertamente, la tarea que en adelante asume CELAC es una inmensa y grande. En el camino, surgirán múltiples obstáculos dirigidos a desarticular este esfuerzo por parte de aquellos que quieren para los pueblos de América Latina lo que dicten sus intereses económicos e imperiales. En América Latina y el Caribe se ha establecido una nueva frontera sostenida en la solidaridad de los pueblos y su decisión de marchar por su propia ruta.

Parafraseando a José Martí, Apóstol de la independencia de su patria al referirse a Cuba, podemos decir hoy que quien se levante por América Latina y el Caribe, “se levanta para todos los tiempos…¡Los flojos, respeten, los grandes, adelante! Esta es tarea de grandes”.

El establecimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) el próximo fin de semana marcará un hito en la historia mundial.

CARACAS.— Doscientos años después del inicio de los primeros procesos independentistas, la aglutinación en un bloque único y plural de las 33 naciones soberanas de América Latina y el Caribe será un parto natural. Un nacimiento histórico y necesario que solo ahora ha alcanzado su madurez.

Primero fue la liberación de las metrópolis. Luego, la prolija construcción y acendramiento de las identidades nacionales —época difícil donde localismos, regionalismos, caudillismos, intereses económicos, entreguismos, desuniones, hicieron larga y dura mella, en la que se cebaron los bolsillos, las intrigas y los hilos del poder hegemónico, tanto yanqui como europeo.

Después vino la resistencia a la primera oleada neocolonial y a los golpes castrenses, que tuvo y tiene en la Revolución Cubana la cumbre libertaria. Con esta, se abrió el rumbo a la descolonización de la mayoría de las pequeñas islas del Caribe y territorios continentales como Belice, aunque también se establecieron, tan o más crueles que antes, las dictaduras; con sus decenas de miles de asesinados y desaparecidos.

Recién fue el enfrentamiento y triunfo sobre la segunda gran oleada neocolonial: el neoliberalismo. Esta tuvo y tiene en la Revolución Bolivariana su ejemplo cimero. Y entonces se abrió, al influjo de la telúrica de los movimientos populares y sociales, la llegada al poder de los excluidos de América Latina.

Ha sido un camino duro, difícil, sufrido. Pero el Nuevo Mundo sigue siendo el lugar de la posibilidad infinita.

Punto de no retorno

El establecimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) el próximo fin de semana marcará un hito. No estará exento de tropiezos, zancadillas, deconstrucciones. Mas Nuestra América ha llegado a un punto sin retorno.

Caracas será el espacio histórico de la fundación formal y espiritual del organismo unitario. La mayoría de los 33 presidentes y primeros ministros de la región han confirmado su asistencia a la investidura, los próximos 2 y 3 de diciembre.

El organismo continental —el primero en que no estarán EE.UU. y Canadá— tendrá entre sus pilares «consolidar la independencia de nuestros países, el respeto a la autodeterminación de los pueblos y declarar la región como una zona de paz y desarrollo», ha expresado varias veces a la prensa Nicolás Maduro, canciller del país anfitrión, Venezuela.

«Con la CELAC —agregaba— se logrará unir a toda la región en una sola organización para comenzar a construir los lazos reales y el desarrollo de nuestros países».

Y así es. Y mucho habrá por hacer.

Con un producto interno bruto (PIB) superior a los 6 000 millones de millones de dólares —según datos de organismos internacionales— América Latina y el Caribe representan en su conjunto la tercera potencia económica a nivel mundial y el mayor productor de alimentos del planeta.

Es, sin embargo, la región donde imperan las mayores diferencias en la distribución de la riqueza. Y más de un tercio de su población entra en la clasificación de pobre o indigente.

Aquí, por ejemplo, el diez por ciento de las personas más ricas perciben el 48 por ciento de los ingresos totales, mientras que el diez por ciento de la gente más pobre apenas accede al 1,6 por ciento de la riqueza nacional, según el más reciente informe del Fondo de Naciones Unidas para la Población (UNFPA).

La CELAC es un organismo único. Sus países comparten idéntico pasado, culturas afines. Aunque en el Caribe se hablen varias lenguas y en el continente predominen el español, el portugués y centenares de idiomas originarios, su tronco matriz es indoamericano, africano e ibérico. O viceversa. Es un patrimonio idiosincrático exclusivo que hace de la región la geografía natural y humana más compacta y similar de las que se haya tenido noticias en el curso de la civilización humana.

En Caracas, el fin de semana que viene, Nuestra América le estará pariendo al mundo un nuevo corazón.

Demografía y cultura

En América Latina y el Caribe, incluyendo los territorios que aún siguen bajo ocupación colonial o son calificados como «territorios de ultramar», viven 570 millones de personas (Fondo de Naciones Unidas para la Población-UNFPA).

Habitan aquí más de 650 pueblos originarios que hablan más de 600 idiomas, algunos de ellos dominados por pocas personas.

La esperanza de vida ronda los 70 años, aunque su fluctuación puede ser dramáticamente asombrosa, como en Haití, donde «el tiempo de vida per cápita» solo llega a los 58 años.

Notas económicas

Brasil, México, Argentina y Venezuela son las cuatro economías más poderosas de nuestro continente. El PIB de los auriverdes en 2010 los colocó como la séptima potencia mundial. Venezuela posee las mayores reservas de petróleo y gas del mundo, y prevé un crecimiento de alrededor del cinco por ciento para 2012.

Cuba ocupó el lugar 51 a nivel mundial en el Índice de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en 2010, mientras que Haití, el territorio más pobre del continente, ocupa el 145 entre 158 repúblicas censadas.

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